«Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado». Hebreos 4:15
LA VICTORIA Y LA OBEDIENCIA de Cristo es la de un verdadero ser humano. En nuestras conclusiones cometemos muchos errores debido a nuestras opiniones equivocadas sobre la naturaleza humana de nuestro Señor. Cuando nosotros le damos a su naturaleza humana un poder que es imposible que los seres humanos tengan en sus conflictos con Satanás, destruimos el carácter completo de su humanidad. Él da a todos los que lo reciben por la fe, su gracia y su poder que les atribuye.
La obediencia de Cristo a su Padre era la misma obediencia que se requería de los seres humanos. La humanidad no puede vencer las tentaciones de Satanás sin que el poder divino se combine con su capacidad. Tal ocurría también con Cristo Jesús: él podía echar mano del poder divino. Él no vino a nuestro mundo para prestar obediencia como un dios menor a otro mayor, sino como un hombre que debía obedecer la santa ley de Dios. Y de esta manera él es nuestro ejemplo. El Señor Jesús vino a nuestro mundo, no para revelar lo que Dios podía hacer, sino lo que los seres humanos podían alcanzar por medio de la fe en el poder de Dios, ayudándolo en toda emergencia. Por medio de la fe, los seres humanos serían participantes de la naturaleza divina, para vencer la tentación a la cual se veía enfrentado.
El Señor demanda ahora que todo hijo e hija de Adán, por la fe en Jesucristo, le sirva en la naturaleza humana que tenemos ahora. El Señor Jesús ha salvado el abismo abierto por el pecado. Él ha unido la tierra con el cielo, los seres humanos finitos con el Dios infinito. Jesús, el Redentor del mundo, solo podía guardar los mandamientos de Dios de la misma manera en que la humanidad puede guardarlos hoy.- Mensajes selectos, t. 3, cap. 19, p. 158.
No debemos servir a Dios como si no fuéramos humanos, sino que debemos servirle en la naturaleza que tenemos, que ha sido redimida por el Hijo de Dios; por medio de la justicia nos presentaremos perdonados delante de Dios, come si jamás hubiéramos pecado.- Ibid., p. 159.
La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros . Es la cadena de oro que une nuestro ser a Cristo, y mediante Cristo a Dios.- Mensajes selectos, t. 1, cap. 29, p. 286.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

