«Algunas amistades se rompen fácilmente, pero hay amigos más fieles que un hermano». Proverbios 18:24, DHH
CUÁN POCOS son los que contemplan constantemente al huésped invisible, comprendiendo que esta a su mano derecha!; Cuántos son los que ignoran su presencia! Si tratáramos a otros de la manera en que tratamos a Jesús, ¡cuán descorteses nos considerarían!
Supongamos que esté con nosotros un amigo, y que en el camino encontremos a una persona y le dirijamos toda nuestra atención a esa nueva relación, desentendiéndonos de la presencia de nuestro amigo, ¿qué opinión tendrían los demás de nuestra lealtad hacia nuestro amigo, de nuestro grado de respeto hacia él? Y así es como tratamos a Jesús. Nos olvidamos de que es nuestro compañero. Iniciamos una conversación y nunca mencionamos su nombre. […] Hablamos de negocios mundanos y no deshonramos a Jesús en las cosas esenciales, pero lo deshonramos cuando dejamos de mencionar su nombre en nuestras conversaciones con nuestros amigos y asociados. Él es nuestro mejor Amigo, y por eso debiéramos buscar la oportunidad de hablar de él. […] Siempre debiéramos tenerlo en cuenta. Nuestra conversación debiera ser de tal naturaleza, que no ofenda a Dios.- The Signs of the Times, 9 de enero de 1893.
Yo sé que en muchos corazones surge la pregunta: «¿Dónde puedo encontrar a Jesús?». Hay muchos que desean su presencia, su amor y su luz; pero no saben hacia dónde mirar para encontrar a Aquel por quien suspiran sus corazones. Y sin embargo, Jesús no se oculta; nadie necesita buscarlo en vano. Él dice: «Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo» (Apoc. 3: 20). Jesús nos invita a aceptar su presencia; pero nosotros debemos abrirle la puerta del corazón y permitirle la entrada. Pero él no va a compartir un corazón dividido. Si se ha entregado al servicio de Mamón (ver Mat. 6: 24, RVA), y el orgullo y el egoísmo llenan todas las cámaras, no habrá lugar para el huésped celestial; él no morará con nosotros hasta que el templo del alma haya sido vaciado y limpiado. Sin embargo, no hay necesidad de fracasar en la vida cristiana. Jesús está esperando para hacer una gran obra en nuestro favor, y todo el cielo está interesado en nuestra salvación.- The Review and Herald, 24 de noviembre de 1885.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

