Si bien Deuteronomio 32 parece ser muy diferente a la imagen de Jesús que la mayor parte de la gente tiene, en realidad es coherente con el Jesús que vemos en gran parte del Nuevo Testamento, sobre todo en Apocalipsis. Dios es amor, pero el verdadero amor incluye justicia contra el mal y finalmente la erradicación del pecado del universo. Dios es el defensor de los vulnerables a través de toda la Escritura, especialmente de aquellos que han sido explotados y oprimidos. Jesús hace afirmaciones semejantes, aun en los Evangelios, sobre aquellos que lastiman a los niños (Mat. 18: 5-6). Sin embargo, Jesús pagó la pena incluso por los peores pecados jamás cometidos, de tal manera que cualquiera que acepte su gracia estará en el cielo. Esta es la maravillosa naturaleza de la cruz. La venganza que se muestra aquí contra los enemigos de Dios, a fin de cuentas, fue derramada sobre Jesús, él la tomó por nosotros, así podemos ser hechos justos si decimos tener fe en él y seguirlo.
En Deuteronomio 32: 36, versión Reina-Val era de 1995, leemos: «Sí, Jehová juzgará a su pueblo, y por amor de sus siervos se arrepentirá, cuando vea que la fuerza pereció, y que no queda ni siervo ni libre»; pero la Nueva Versión Internacional refleja el significado del primer verbo de forma más precisa por el contexto: «El Señor defenderá a su pueblo». Dios abunda en compasión, a pesar de la letanía de pecados que documentan los numerosos versículos anteriores. Dios juzgará a su pueblo, pero el juicio en el Antiguo Testamento es casi siempre positivo cuando es para el pueblo de Dios. Es la vindicación de su pueblo, porque ellos han aceptado su gracia y le han dado sus corazones. El juicio es una buena noticia y los salmistas no pueden dejar de hablar de él. Esperan el juicio porque saben que no tienen esperanza por sí mismos, sino que serán juzgados por su caminar con Dios, no por sus buenas obras (que, en realidad, no tienen; ver Sal. 51). Dios habla de la vida a través de su Palabra para cambiar los corazones y conceder paz.
Este pasaje también nos lleva de vuelta a Deuteronomio 31, donde Moisés una vez más predice la rebelión y perversión del pueblo, pero también planea que el canto será testigo y testimonio para traerlos de regreso (vers. 19-21). Incluso, en medio de esto, Dios le da a Josué esperanza y ánimo al decirle muchas veces: «Ten valor y firmeza. […] El Señor mismo irá delante de ti, y estará contigo; no te abandonará ni te desamparará; por lo tanto, no tengas miedo ni te acobardes» (Deut. 31: 7-8). Este es el mismo mensaje que Dios nos deja a cada uno de nosotros. Dios vindicará a su pueblo, y mientras esperamos ese maravilloso día final de juicio a nuestro favor, él camina con nosotros y nunca nos dejará ni nos abandonará. Podemos ser fuertes y valientes en Dios, que nos reivindica.
Reflexiona de nuevo en Deuteronomio 32: 35-47 y trata de identificar a Jesús en el texto.
¿Qué te está diciendo a través de estos versículos?
¿Qué diferencia hace en tu vida pensar en el juicio como una buena noticia?
¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?
¿Cómo respondes al ver a Jesús de esta manera?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
4to. trimestre 2021 INVERSO
Lección 12 «CANTO DEL RECUERDO»
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota
