La ropa y la identidad
Elegimos la ropa como expresión de la personalidad, la cultura o el estatus. La ropa expresa identidad. A menudo, la ropa de lujo define quién es rico según los estándares de este mundo. Algunos dicen: «Me visto así para expresar quién soy». Los que buscan a Dios deben tener su identidad en Jesús, revistiéndose de su perfecto manto de justicia. A todos los que se arrepienten de sus pecados y buscan el perdón, Jesús les ofrece su manto limpio de justicia a cambio de sus harapos.
Jesús utilizó esta simbología en una parábola (ver Mateo 22: 1-14). En la historia, un rey organizó una gran celebración de boda para su hijo. Para su sorpresa, uno de los invitados llegó al banquete sin la vestimenta adecuada para la boda. ¡Imagina asistir a un banquete real con ropa sucia y andrajosa! El rey de la parábola llamó «amigo» al hombre que no estaba vestido de boda. A pesar de la falta de respuesta del hombre, debían de tener alguna relación. El hombre debía saber lo de la vestimenta, pero había decidido no ponérsela. En lugar de aceptar el regalo de ropa blanca y limpia, decidió que prefería su propia ropa gastada y manchada. Esa ropa deteriorada representaba su propia justicia. La Biblia dice: «Todas nuestras buenas obras son como un trapo sucio» (Isaías 64: 6). Al ver nuestra necesidad, Jesús nos ofrece su manto perfecto de justicia para que podamos vestirnos «de lino fino, limpio y brillante» (Apocalipsis 19: 8), «sin mancha ni arruga ni nada parecido» (Efesios 5: 27). Los que aceptan la vestimenta de bodas pueden decir: «Me envolvió en un manto de justicia» (Isaías 61: 10, NTV). Este hermoso lino blanco «es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, cap. 24, p. 256).
Adán y Eva vestían una túnica blanca de luz suave antes de pecar; después de pecar, se dieron cuenta de que estaban desnudos (ver Génesis 3: 7). Entonces Dios sustituyó la vestimenta de hojas de higuera hecha por Adán y Eva por vestiduras de pieles de animales. Hizo falta el sacrificio de un animal para producir sus ropas. Así, nosotros aceptamos el manto de justicia de Jesús, que fue posible gracias a su sacrificio.
Intentar coser nuestro propio manto de justicia siempre fracasará. Solo el manto de justicia proporcionado por Jesús pasará la inspección en este banquete de bodas real. Por muy buenas que sean nuestras obras, hay manchas en nuestro historial. Solo la justicia de Jesús es pura y sin mancha. Todos dependemos del don de la justicia de Cristo para cubrirnos y recibir entrada en el reino de Dios.
Debemos elegir diariamente vestirnos con el manto de justicia de Jesús. ¿Qué significa esto realmente y cómo lo llevamos a cabo?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 09 «EL ARREPENTIMIENTO Y EL PERDON»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
