Otras preguntas sobre la oración
¿Por qué orar si Dios ya lo sabe todo? Elena G. de White lo explica así: «No es que se necesite esto para darle a conocer a Dios lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hacia nosotros, sino que nos eleva hacia él» (Elena G. de White, El camino a Cristo, cap. 11, p. 138). De hecho, Dios conoce nuestros deseos y nuestras necesidades, y lee cada intención de nuestro corazón. Orar es bueno para nosotros. Nos invita a detenernos en medio del ajetreo de nuestra vida, a hacer una pausa y reconocer que Dios es soberano sobre todo, y a ponernos a sus pies. La oración también abre más vías para que Dios actúe. El Espíritu Santo intercede por nosotros cuando no sabemos cómo orar (ver Romanos 8: 26-27).
¿Por qué orar cuando todo va bien? La autosuficiencia y el orgullo (ver la semana 3) pueden ser los mayores obstáculos para una vida de oración. Si nos diéramos cuenta de cuánto necesitamos a Dios, ¡acudiríamos a él mucho más! Si los ángeles perfectos lo adoran y le rinden culto, ¿cómo podemos nosotros, seres humanos pecadores, pensar que lo necesitamos menos?
¿Cuál es el papel de la fe en la oración? La duda nos impide recibir las respuestas de Dios a nuestras oraciones. Debemos acudir a él creyendo que es capaz de darnos cosas buenas y que tiene la sabiduría para hacer lo correcto (ver Hebreos 11: 6). Medita en estas palabras: «La oración y la fe están íntimamente ligadas y necesitan ser tomadas en cuenta juntas. En la oración de fe hay una ciencia divina; es una ciencia que debe comprender todo el que quiera tener éxito en la obra de su vida» (Elena G. de White, La educación, cap. 30, pp. 232-233).
¿Con quién debo orar? Lo más importante es que ores en privado (solo Dios y tú), ya que la oración y el estudio de la Biblia son el alma de tu relación personal con Dios. Dedica tiempo a examinar tu corazón mientras hablas con Dios y escuchas (ver Mateo 6: 6). También debemos orar con nuestras familias y en grupos pequeños (ver Hechos 12: 12), porque donde se reúnen dos o tres creyentes, ahí está Dios (Mateo 18: 20). Por último, debemos orar con nuestros hermanos de la iglesia (ver Santiago 5: 13-16). Todas estas formas de orar son importantes.
¿Cómo debo escuchar? Orar es más que simplemente hablar con Dios; también debemos permitirle que nos «pode» y nos hable. La forma más clara y segura de hacerlo es leyendo la Biblia y combinando la oración y el estudio bíblico en nuestro tiempo devocional. Debemos tener cuidado de no vaciar nuestras mentes ni de escuchar nuestros propios pensamientos en lugar de estudiar la Biblia.
¿En qué temas deben centrarse nuestras oraciones? Considera 1 Crónicas 29: 11; Job 42: 10; Salmos 32: 5; Salmo 51: 10-13; Lucas 11: 13; 1 Timoteo 2: 1-4; Efesios 6: 18-20; Filipenses 4: 6; Colosenses 1: 9; Santiago 4: 15.
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 07 «LA PRÁCTICA DE LA ORACIÓN»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
