domingo , 7 junio 2026

 

De Zeus a Jesús: Por qué el Dios de la Biblia lo cambia todo

La mayoría de los ateos de la actualidad no forman parte de un club oficial de ateos o no están profundamente convencidos por argumentos científicos. Muchos no tienen títulos en Biología molecular o Zoología. La mayoría simplemente elige no creer en Dios. ¿Por qué? Para muchas personas, la idea de Dios no suena bien. A lo largo de la historia, los humanos han creído en muchos dioses, varios de los cuales daban bastante miedo. Seamos sinceros: es una buena noticia que estos dioses no existan. ¿Por qué? Porque ¿a quién le gustaría lidiar con Zeus intentando seducir a tu familia o con Moloc pidiendo sacrificios de niños? ¿Y con Ares iniciando guerras solamente porque le da la gana? Estos dioses eran egoístas, crueles e impredecibles. El mundo está mucho mejor sin ellos. No tenemos que andar de puntitas de pie frente a dioses manipuladores por temor a que nos castiguen por cualquier pequeño error. Actualmente nadie se levanta pensando: «¿Qué querrá hoy Zeus de mí?» o «¿Qué sacrificio debo ofrecerle a Moloc?». No nos estresamos por las exigencias de Baal ni debemos escapar de los rayos de Thor. Vivir en un mundo sin estos dioses se siente bien y más llevadero. Eso hace que algunas personas concluyan que estamos mejor sin ningún dios.

¿Y el Dios de la Biblia? ¿Es igual a esos otros dioses? ¿Debemos descartarlo a él también? ¿O él es diferente? Aquí es donde las cosas cambian. El Dios de la Biblia no tiene comparación. En Colosenses 1: 16 y 17, Pablo dice: «Porque en él fueron creadas todas las cosas; […] todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten». Pablo habla de Jesús. Él dice que el Creador del universo no es otro que Jesucristo. Piensa en ello.

El Creador que creó el universo con su palabra era Jesús.

¿El Creador que hizo a Adán con sus propias manos? Jesús.

¿El Creador que descansó el sábado junto a la primera familia? Jesús.

¿El Creador que buscó a Adán y a Eva luego de que ellos pecaran? Jesús.

¿El Creador que prometió un Salvador? Jesús.

Esto lo cambia todo. Jesús no se muestra distante, no es un Dios vengativo que está en el cielo; es el Creador que está activamente involucrado en el mundo desde el principio y también es el Salvador que vino a rescatarnos. La maravillosa verdad es que el Creador del universo es el Dios que se humilló a sí mismo y caminó entre nosotros para sanar, enseñar y, finalmente, morir por nosotros. El Dios que nos creó nos ama de forma profunda y personal.

La buena noticia no es solamente que Dios existe; la buena noticia es que hay un Dios y que es Jesús.

Preguntas para considerar:

Lee el Salmo 8 y medita en lo que significa que el Creador del universo se preocupe por ti.

Reflexiona en cuánto se diferencia el retrato de Jesús como Creador y Salvador, tal como se lo presenta en la Biblia, de la representación antigua de otros dioses.

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2026.
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 03  «DISEÑO DIVINO»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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