martes , 26 mayo 2026

Eliminando barreras nacionales

Es interesante notar que después de su resurrección, Jesús no curó a nadie más ni se dirigió a otra audiencia general. Su propio ministerio público se completó con su muerte, y se tomó el tiempo para dar consuelo y algunas instrucciones finales a sus seguidores más cercanos antes de ascender al cielo.

En Mateo 28: 18, Jesús declaró que se le había dado «toda autoridad en el cielo y en la tierra». Nota que la autoridad no fue dada a los discípulos directamente. La autoridad le fue dada a Jesús debido a su victoria sobre la tumba. Jesús prometió que sus discípulos no quedarían solos; su presencia estaría cerca de ellos dondequiera que fueran (vers. 20), y a través de su presencia permanente, les daría poder y autoridad. Cuando los discípulos «fueran», no tendrían nada que temer. Incluso cuando fueran a las regiones más hostiles, irían respaldados por la más alta Autoridad y el mayor Poder del universo.

Mateo termina su libro compartiendo que las buenas nuevas de Jesús deben ser comunicadas a todos sin importar nacionalidad ni trasfondo cultural; una idea que era ofensiva para los judíos del primer siglo, cuya mentalidad era exclusivista y elitista. La comisión es ir a «todas las naciones» (28: 19), un llamado que se repite en Mateo 24: 14. Este valor fundamental, el de llegar a todas las naciones con la buena nueva de Jesús, estableció firmemente el cristianismo como el primer movimiento religioso internacional.

La comisión evangélica elimina las fronteras nacionales y sienta un precedente para un movimiento multirracial y multiétnico. Sin importar la nacionalidad o la etnia, los cristianos forman parte de la misma familia y comparten la misma visión misionera (Gál. 3: 28). Cuando nos convertimos de verdad, el deseo de compartir el evangelio es una vocación que no podemos ignorar ni frenar por ninguna división social. Elena G. de White se hizo eco del enfoque cristiano hacia el mundo en El Deseado de todas las gentes: «Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como un misionero» (cap. 19, p. 171). El cristianismo bíblico elimina las barreras de raza, nacionalidad y costumbres sociales. Como cristianos, estamos llamados a centrarnos en una misión común: dar a conocer a Jesús al mundo. Para lograrlo, debemos superar el fanatismo nacional y regional y demostrar un amor semejante al de Cristo. Tenemos un mundo al que llegar.

Mateo 28: 20 introduce un aspecto esencial de la Gran Comisión: la enseñanza. Dios desea que lo amemos con el corazón y con la mente (Mar. 12: 30). Quiere que busquemos una fe inteligente. El proceso comienza con el discipulado, progresa hacia el bautismo y continúa con más enseñanza. Discipulado significa enseñanza a través de la convivencia, la tutoría y el entrenamiento. Nota que el nuevo creyente aprende antes del bautismo y continúa aprendiendo después. No hay verdadera experiencia religiosa sin instrucción en las principales verdades bíblicas.

Después de repasar el texto que copiaste y resaltaste:

¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?

¿Qué preguntas te surgen?

¿Qué partes te parecieron difíciles?

¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?

¿Por qué piensas que Jesús no se presentó más en público tras su resurrección?

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
4to. trimestre 2023 LA HERENCIA ADVENTISTA
Lección 13 «VE Y DILO AL MUNDO»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

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