domingo , 16 agosto 2026
Lección de Universitarios 2026

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La oración de Jesús por sus discípulos

La gran preocupación de Jesús mientras oraba en Juan 17 eran sus discípulos. Suplicó a su Padre «por los que me diste», una frase clave que repitió con ligeras variaciones cinco veces durante su oración (Juan 17: 6, 9, 11, 12, 24). Jesús sentía una profunda responsabilidad por los discípulos, cuyo cuidado pasó del Padre a Jesús y luego de vuelta al Padre. También vemos al Espíritu Santo desempeñando este papel en Juan 14, 15 y 16. Es profundamente alentador saber que toda la Trinidad se preocupa por nosotros.

La continuación de la misión de Cristo en el mundo dependía de este humilde y pequeño grupo de discípulos. Su éxito dependía de su fidelidad a pesar de los enormes desafíos y presiones del mundo. Debían estar «en el mundo» (Juan 17: 11, 18), pero «no ser del mundo» (Juan 17: 14, 16). Jesús llama a sus seguidores a estar presentes en el mundo, pero sin acoplarse a él. No deben retirarse de la sociedad, sino mezclarse y relacionarse con la gente del mundo sin comprometer sus principios o prácticas. Esta hermosa paradoja solo es posible en la medida en que se transformen personalmente por la verdad de la Palabra de Dios (Juan 17: 17). Jesús confió a sus discípulos la responsabilidad de darlo a conocer al mundo. Así como el Padre lo envió al mundo, él envió a sus discípulos al mundo.

Las amenazas externas del mundo no eran los únicos riesgos que enfrentaban los discípulos. Quizás sus mayores desafíos eran sus propias luchas internas. Había mucha tensión dentro del grupo. La política, la envidia, el orgullo y la ambición egoísta a menudo los dividían. Jesús sabía que sus discípulos tenían que comportarse de manera diferente a la gente del mundo. Aquello que dividía a la gente del mundo no podía dividir a sus discípulos. Él oró para que, a pesar de sus discrepancias, sus discípulos se unieran y estuvieran unidos entre sí (Juan 17: 11). Oró por unidad y una profunda armonía espiritual que reflejara la unidad de Jesús y el Padre.

Desafortunadamente, estas oraciones no se cumplirían en la vida de Judas, un hecho que Jesús reconoció (Juan 17: 12). Judas ya se había ido, pero Jesús no lo había olvidado. La deserción de Judas inquietó profundamente a los demás discípulos, pero esta oración les recuerda a los que la escuchan que Jesús anticipó completamente la traición.

El amor de Jesús por sus discípulos queda claro en toda la oración. Les había revelado lo que el Padre realmente sentía y oró por la unidad, protección y transformación de ellos, para que algún día pudieran estar con él otra vez.

Después de leer el texto con tus anotaciones y comentarios, ¿a qué conclusiones has llegado? ¿Qué preguntas te surgen? ¿Qué partes te resultan difíciles?

¿Cómo podemos ser parte del mundo sin acoplarnos a él?

Memoriza tu pasaje favorito de Juan 17. Escríbelo varias veces para ayudarte a memorizarlo.

 

3er trimestre 2026 «LAS ESCENAS FINALES»
Lección # 06 «LA ORACIÓN DE CRISTO»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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