Superar la apatía
Tras describir nuestra condición apática, Jesús nos dice que eso es algo que debemos vencer: «A los que salgan vencedores les daré un lugar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono» (Apocalipsis 3: 21). Para algunos, la mayor batalla a la que nos enfrentaremos será darnos cuenta de nuestra condición débil y autosuficiente, aceptar la reprensión de Jesús, arrepentirnos y recibir el manto de justicia de Cristo.
Lo sorprendente es que, si bien Jesús nunca fue tibio, entiende nuestra condición apática y tibia, y se identifica con nosotros. Nos dice: «A los que salgan vencedores […] como yo he vencido» (Apocalipsis 3: 21). Cuando murió para salvarnos, Jesús venció el pecado y su castigo. Él entiende las batallas contra el pecado que enfrentamos y promete ayudarnos.
Jesús no nos ve apenas como somos, sino en términos del potencial que tenemos. Él mira más allá de nuestra condición actual y ve grandes posibilidades en nosotros. Cuando nos desanimamos con nosotros mismos y sentimos que estamos estancados, Cristo nos da esperanza para liberarnos y convertirnos en una nueva persona. Nuestra actitud actual no tiene por qué ser nuestra actitud para siempre. Incluso si hemos perdido el amor por Dios y actualmente le mostramos indiferencia, Jesús está dispuesto a restablecer la relación y ayudarnos a empezar de nuevo.
La verdad es que Dios siempre ha deseado estar cerca de la humanidad. No importa cuál sea tu relación con Dios hoy, él quiere estar cerca de ti. Podemos ver esta verdad en Jeremías 31: 3-4: «Yo me aparecí a él de lejos. Yo te he amado con un amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad. Te reconstruiré, Israel». Este mensaje de Jeremías fue dirigido a una nación que se había alejado mucho de Dios, y no por ignorancia. El suyo había sido un alejamiento voluntario del Creador. Aun cuando nos alejamos conscientemente de Dios y permitimos que nuestra relación con él se deteriore, él sigue estando ansioso de que regresemos y restauremos nuestra conexión con él.
Ya sea que tu día esté comenzando o terminando en este momento, Dios te está buscando y esperando, deseando acercarte más a él; quiere construir, o reconstruir, la relación entre los dos.
Después de repasar el texto que escribiste y resaltaste:
- ¿Qué te parece lo que marcaste o subrayaste y relacionaste?
- ¿Qué preguntas te surgen?
- ¿Qué partes te parecen más difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones puedes identificar?
Si te resulta doloroso mirarte a ti mismo y tu propia condición espiritual, ¿qué esperanza te ofrecen estos versículos?
¿Qué cosas de tu vida ahora mismo pueden obstaculizar y, de hecho, obstaculizan tu relación con Dios? Ora para que el Espíritu Santo te ayude a discernir estos obstáculos y vencerlos.
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 01 «UN CHEQUEO A TU REALIDAD ESPIRITUAL»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
