Un cristiano comprometido no vio riesgo alguno en relacionarse a menudo con una familia no creyente. Esto llevó a que viajaran e hicieran negocios juntos, y a que su hijo se casara con una muchacha de aquella familia. Esto es similar a lo que le ocurrió al buen rey Josafat de Judá, que se asoció con la familia del rey israelita Acab. La apostasía y la idolatría llegaron a Judá por medio de esta asociación, que controló a la mayoría de los siguientes reyes de Judá y terminó con la destrucción del reino por parte de los babilonios, siglos más tarde.
Uno de los descendientes más malvados de Josafat fue el rey Acaz. Este rey religioso no era indiferente al reino espiritual, e invirtió muchos recursos en sacrificar y quemar incienso en lugares altos, collados y debajo de todo árbol frondoso (ver 2 Crón. 28: 4). Estaba tan dispuesto a agradar a sus dioses, que llegó al punto de sacrificar a su propio hijo (vers. 3).
Al perder la protección especial de Dios, Acaz fue atacado por Rezín, el rey de Siria, y Peka, el rey de Israel. Con la conciencia sucia, él y su pueblo temblaron de miedo. En esos días, el profeta Isaías instó a que temiera al Señor (Isa. 8: 12-13), y que descansara y estuviera tranquilo porque la alianza malvada no permanecería (Isa. 7: 5-7). Pero «si vosotros no creéis, de cierto no permaneceréis» (vers. 9), añadió Isaías.
Buscando la manera de ayudar al rey a creer, Dios lo invitó a que le pidiera una señal… cualquiera (vers. 10, 11). «Aquí hay una de las mayores invitaciones a la fe que haya sido dada a un ser humano. […] Dios no puso restricciones en letra chica. […] Estaba listo y dispuesto a vaciar el cielo y la tierra enteros por un rey malvado, ¡si tan solo él creía!» (Roy E. Gane, en la Guía de estudio de la Biblia para adultos, 12 de enero de 2021 [edición para alumnos]). Quizás Acaz pensó que estaba demasiado lejos de Dios. Rechazó cualquier ayuda y la invitación de Dios a probarlo. Así, selló su destino. ¿Es posible que algunos de nosotros también estemos rechazando la invitación de Dios a probarlo?
Por miedo a futuras derrotas, Acaz pidió la ayuda de Asiria, «despojó la casa de Jehová, la casa real y las casas de los príncipes» (2 Crón. 28: 21) y le dio todo al rey de Asiria a cambio. La nación derrotó a Siria, pero luego hostigó también a Judá. El rey también hizo sacrificios a los dioses de los sirios, que lo habían derrotado, creyendo que esos dioses podrían ayudarlo. Cuantos más problemas tenía, más infiel era al Señor. Acaz también despedazó los artículos de la casa de Dios y cerró sus puertas; interrumpió los servicios que todavía se realizaban (aunque solo en forma). Finalmente, construyó altares para ofrecer sacrificios y quemó incienso en cada rincón de Jerusalén y en cada ciudad de Judá (ver vers. 24, 25).
Este dador neurótico y obsesivo era odiado por sus súbditos. Ni siquiera se le dio sepultura en las tumbas de los reyes, cuando murió a los treinta y seis años. ¡No hay registro de una sola buena acción en toda su vida! Esta triste historia nos habla de las terribles consecuencias del yugo desigual, así como de negarse a probar al Señor cuando él nos invita a hacerlo.
Vuelve al texto que escribiste y estúdialo. ¿A qué parece apuntar?.
- Elige un versículo 2 Crónicas 28: 16-27 y memorízalo.
- Si «todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios» (Rom. 3: 23), ¿qué tipo de pecadores puede recibir la protección especial de Dios?
- Si exponer a nuestra familia a las influencias terrenales es demasiado arriesgado, ¿deberíamos dejar que el mundo perezca sin asociarnos con él? ¿Cómo encontramos un equilibrio?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
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Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

