“Desde antes que se formaran los montes y existieran la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios” (Salmo 90:2).
La mayor parte de MI FAMILIA vive en Goiâna, capital del Estado de Goiás (Brasil). Al menos una vez al año, viajo en auto hasta allí. Al Salir del interior de San Pablo, donde vivo, pronto me encuentro con carreteras que parecen no tener fin. Son kilómetros y kilómetros de líneas rectas y curvas casi infinitas. Sin embargo, después de algunas (¡muchas!) horas, vislumbro el destino tan esperado: ila casa de mi madre! El camino que alguna vez pareció infinito finalmente llega a su fin.
La Biblia nos dice que Dios es infinito: siempre ha existido y siempre existirá. Antes de que el mundo fuera creado, él ya existía. Y seguirá existiendo por toda la eternidad. ¿Puedes imaginártelo? El versículo de hoy dice que él es Dios “desde la eternidad hasta la eternidad» (RVA-2015). ¡Impresionante! Nuestro Dios no se limita al tiempo o al espacio.
¡ÉL NO TIENE LÍMITES!
