«Les aseguro que para entrar en el reino de Dios, ustedes tienen que cambiar su manera de vivir y ser como niños». Mateo 18: 3, TLA
SIEMPRE HE ESCUCHADO sermones acerca de la fe pura y sencilla que den ejercer los niños. Pero una cosa es leer o escuchar acerca de ella muy distinta es verla en acción con tus propios ojos.
Lo que te contaré me sucedió en presencia de mis hijos, Daniel de once años y Rossana de ocho. Todas las mañanas, al salir de casa, lo primero que hago llevarlos a la escuela. La entrada a la escuela es a las siete y media de la mañana, con diez minutos de «misericordia». Así que después de las 7:40 en punto no se puede entrar a clase.
Generalmente salimos y llegamos a tiempo, a pesar del tráfico. Pero una mañana, luego de la devoción matinal, subimos al auto, oramos y salimos; pero a llegar al la salida de la urbanización, el portón no quería abrir. Oprimí el botón varias pero no obtuve ningún resultado. Empecé a impacientarme, necesitaba al quince minutos para llegar al colegio y ya el reloj marcaba las 7:25. Eso quería decir que el portón debía abrirse en ese preciso momento o de lo contrario los irían a clases ese día.
En ese momento mi hijo Daniel interrumpe mi desesperación y me dice: « Papá hay algo que no hemos hecho: orar». Así que él mismo oró y con sencillez caso en manos de Dios: «Dios, si tú quieres, puedes abrir este portón eléctrico» Aunque lo creas o no, al decir «amén» no solo se abrieron nuestros ojos, ¡también se abrió el portón! A pesar de eso, yo, incrédulo aún, empecé a mirar a todos lados buscando a la persona que nos «había hecho el favor», pero no vi a entonces cuando mi niña remató mi escepticismo al decirme: «Papá, fue Dios No busques a nadie más».
Cuando finalmente cruzamos el portón y tomamos la avenida que todos días estaba congestionada, y que ese día no solo estaba libre, sino que todos los semáforos estaban verdes y el recorrido que normalmente hacemos en quince minutos, día lo hicimos en solo diez minutos.
Ese día mi fe creció y también la de mis hijos, comprendí que la fe abre puertas literalmente.
¿Estás frente a una puerta cerrada hoy? Te invito a tener fe y verás los resultados.
Emilio Perche
Venezuela
#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2018
“365 vivencias de jóvenes como tu
Por: Al Richard Powel, Jorge L. Rodríguez
