¿ESTÁS AHÍ? ¿QUIÉN HABLA?

Pablo tomó dos vasitos de cartón e hizo un pequeño agujero en el fondo de cada uno. Después, dispuso de seis metros de cordel, tomó una punta y lo pasó por cada agujero y amarró a cada punta un trozo de palillo para los dientes. Así el cordel no se escapaba. Le dio un vasito a su papá y ambos se alejaron hasta que el hilo quedó estirado. Cuando querían hablar, jugaban conversando en voz baja mientras ajustaban el vasito a la boca, o al oído cuando querían escuchar.

¿Y yo?

Para hablar con Dios también existe una línea directa. Es invisible, pero mucho más potente que un cordel.

Mi oración para hoy

Muchas gracias, Señor, porque escuchas Y respondes mis oraciones.

En la Biblia leemos:

«Escuchad mi voz». (Jeremías 7: 23, RV95).

Tomado de: Lecturas Devocionales para los más Pequeños
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Macedo
Colaboradores: Rebeca Blancarte & Leidi Velázquez
Salir de la versión móvil