domingo , 4 octubre 2026
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Notas de Ellen G. White 2025

Esperanza en medio de la confusión

 

A nosotros que estamos a punto de ver su cumplimiento, ¡de cuánto significado, de cuán vivo interés, son estos delineamientos de las cosas por venir, acontecimientos por los cuales, desde que nuestros primeros padres dieron la espalda al Edén, los hijos de Dios han estado velando y aguardando, anhelando y orando!

Compañeros de peregrinación, estamos todavía entre las sombras y la agitación de las actividades terrenales; pero pronto aparecerá nuestro Salvador para traer liberación y descanso. Contemplemos por la fe el bienaventurado más allá, tal como lo describió la mano de Dios. El que murió por los pecados del mundo está abriendo de par en par las puertas del Paraíso a todos los que creen en él. Pronto habrá terminado la batalla y se habrá ganado la victoria. Pronto veremos a Aquel en quien se cifran nuestras esperanzas de vida eterna. En su presencia las pruebas y los sufrimientos de esta vida resultarán insignificantes. De lo que existió antes “no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”. “No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón: porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”. “Israel es salvo… con salud eterna; no os avergonzaréis, ni os afrentaréis, por todos los siglos”. Isaías 65:17; Hebreos 10:35-37; Isaías 45:17.

Alcemos los ojos y dejemos que nuestra fe aumente de continuo. Dejemos que esta fe nos guíe a lo largo de la senda estrecha que ha de llevarnos por las puertas de la ciudad al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria que espera a los redimidos. “Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía. Tened también vosotros paciencia: confirmad vuestros corazones: porque la venida del Señor se acerca”. Santiago 5:7, 8 (Profetas y reyes, pp. 540, 541).

Estamos abatidos cuando podríamos estar esperanzados. No me atrevo a apartar el ojo de la fe de Jesús hacia las embravecidas olas, como hizo el pobre y tembloroso Pedro, para no hundirme. Veo suficiente agitación, confusión y perplejidad para distraerme y confundirme si las miro y me detengo en ellas. Digo muchas veces al día: Ayúdame, Señor, porque solo tú puedes ayudarme. Confiaré en ti plena y enteramente. La obra es tuya, la causa es tuya. Tú no permitirás que tu verdad sea reprochada (Carta 3b, 1881, párr. 5).

Nos hallamos todavía en medio de las sombras y el torbellino de las actividades terrenales. Consideremos con sumo fervor el bienaventurado más allá. Que nuestra fe penetre a través de toda nube de tinieblas, y contemplemos a Aquel que murió por los pecados del mundo. Abrió las puertas del paraíso para todos los que le reciban y crean en él. Les da la potestad de llegar a ser hijos e hijas de Dios. Permitamos que las aflicciones que tanto nos apenan y agravian sean lecciones instructivas, que nos enseñen a avanzar hacia el blanco del premio de nuestra alta vocación en Cristo. Sintámonos alentados por el pensamiento de que el Señor vendrá pronto. Alegre nuestro corazón esta esperanza. “Aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”. Hebreos 10:37. Bienaventurados son aquellos siervos que, cuando venga su Señor, sean hallados velando (La segunda venida y el cielo, p. 152).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 09: «EN LOS SALMOS: SEGUNDA PARTE»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

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