martes , 9 junio 2026
Matinal Para Damas 2023

EL TEMOR REVERENTE

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Hebreos 5:7.

El texto de hoy incluye la tercera palabra para «temor» en el Nuevo Testamento, del griego eulábeia. Aparece dos veces en el Nuevo Testamento, ambas en el libro de Hebreos. La mejor traducción  es: piedad, temor frente a lo divino, cuidado  tembloroso.* Una imagen gráfica de eulábeia es la manipulación cuidadosa de un vaso precioso pero frágil que podría  romperse con facilidad  si es maniobrado bruscamente; quién lo va a tocar siente que podría estropearlo y se llena de una reverente ansiedad. Ese sentimiento es euldbeia, imagen  que debería estar en tu mente cuando  te acercas a la presencia divina. Así fue el temor que Jesús tuvo hacia su Padre, fue su actitud cuando oraba. Así fue su actitud agonizante  en el Getsemaní. Clamó  por liberación, pero  estuvo dispuesto a enfrentar  la humillación, la separación de su Padre y la muerte  a cambio de la obediencia.

Acércate a Dios con euldbeia, sagrado y tembloroso temor. Termina tus oraciones  con eulábeia, diciendo: «Hágase tu voluntad». Deja al Padre proceder, como lo hizo Jesús, quien, aunque presente en la creación del mundo como  Dios,  demuestra un  sentido abrumador de reverencia. «Aunque era Hijo,  por  lo que padeció  aprendió  la obediencia»  (Hebreos  5:8). Él, que por  las edades  sin  fin fue obedecido,  a quien  se le someten  los ángeles;  en su sufrimiento y vida terrenal  aprendió  la obediencia reverente (eulábeia).

Cuando ores, asegúrate  de haber orado con sumisión reverente, con la voluntad de aceptar y hacer lo que Dios quiere.  Revisa tu actitud  cuando oras:  ¿A qué se parece? ¿A los gritos de una niña  malcriada  para conseguir un capricho  de su padre? ¿A la de una sierva que se acerca a su Señor o una dueña que ordena a su esclavo cumplir tus deseos? ¿Son súplicas o exigencias?

¿Cómo te acercas al trono, con el estruendo de tus angustias o como quien sostiene un vaso frágil, fino y costoso? «Nunca  se lo debiera pronunciar [el nombre de Dios] a la ligera o con indiferencia. Hasta en la oración habría que evitar su repetición frecuente o innecesaria. ‘Santo y temible es su nombre’. Los ángeles,  al pronunciarlo,  cubren  sus rostros.  ¡Con  cuánta  reverencia deberíamos  pronunciarlo nosotros que somos  caídos y pecadores!»  (Ed, p. 218).

Acércate a Dios con eulábeia.

*Blue Letter Bible, Lexicon: Strong’s G2124 – eulábeia, en https://www.blueletterbible.org/lcxicon/gll67/rvr60/tr/0-1/, consultado en marzo de 2022.

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Lecturas Devocionales para Damas 2023
“HIJA MÍA, ¡NO TENGAS MIEDO!”
Por: ARSENIA FERNÁNDEZ-UCKELE
Colaboradores: Gabriela Torres & Adriana Jiménez

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