jueves , 30 abril 2026
Notas de Ellen G. White 2025

El pacto en el Sinaí

 

El favor de Dios para con los hijos de Israel había dependido siempre de que obedeciesen. Al pie del Sinaí habían hecho con él un pacto como su “especial tesoro sobre todos los pueblos”. Solemnemente habían prometido seguir por la senda de la obediencia. Habían dicho: “Todo lo que Jehová ha dicho haremos” Éxodo 19:5, 8 . Y cuando, algunos días más tarde, la ley de Dios fue pronunciada desde el monte y por medio de Moisés se dieron instrucciones adicionales en forma de estatutos y juicios, los israelitas volvieron a prometer a una voz: “Todo lo que Jehová ha dicho haremos”. Cuando se ratificó el pacto, el pueblo volvió a declarar unánimemente: “Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos”. Éxodo 24:3, 7 . Dios había escogido a Israel como su pueblo, y este le había escogido a él como su Rey (Profetas y reyes, p. 219).

Dios los llevó al Sinaí; manifestó allí su gloria; les dio la ley, con la promesa de grandes bendiciones siempre que obedecieran: “Ahora pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto… vosotros seréis mi reino de sacerdotes, y gente santa”. Éxodo 19:5, 6 . Los israelitas no percibían la pecaminosidad de su propio corazón, y no comprendían que sin Cristo les era imposible guardar la ley de Dios; y con excesiva premura concertaron su pacto con Dios. Creyéndose capaces de ser justos por sí mismos, declararon: “Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos”. Éxodo 24:7 . Habían presenciado la grandiosa majestad de la proclamación de la ley, y habían temblado de terror ante el monte; y sin embargo, apenas unas pocas semanas después, quebrantaron su pacto con Dios al postrarse a adorar una imagen fundida. No podía esperar el favor de Dios por medio de un pacto que ya habían roto; y entonces viendo su pecaminosidad y su necesidad de perdón, llegaron a sentir la necesidad del Salvador revelada en el pacto de Abraham y simbolizado en los sacrificios. De manera que mediante la fe y el amor se vincularon con Dios como su libertador de la esclavitud del pecado. Ya estaban capacitados para apreciar las bendiciones del nuevo pacto…

La misma ley que fue grabada en tablas de piedra es escrita por el Espíritu Santo sobre las tablas del corazón. En vez de tratar de establecer nuestra propia justicia, aceptamos la justicia de Cristo. Su sangre expía nuestros pecados. Su obediencia es aceptada en nuestro favor. Entonces el corazón renovado por el Espíritu Santo producirá los frutos del Espíritu. Mediante la gracia de Cristo viviremos obedeciendo a la ley de Dios escrita en nuestro corazón. Al poseer el Espíritu de Cristo, andaremos como él anduvo. Por medio del profeta, Cristo declaró respecto a sí mismo: “El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas”. Salmo 40:8 . Y cuando vivió entre los hombres, dijo: “No me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que a él agrada, hago siempre”. Juan 8:29 (Historia de los patriarcas y profetas, págs. 388, 389).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 8: «EL PACTO CON EL SINAÍ»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

Matinales relacionados

Para estudiar y meditar

  En los lugares celestiales, “La demanda del Padre celestial”, 1o de...

Un buen final

  El carácter santo de Josué no ostentaba mancha alguna. Era un...

Los peligros de la idolatría

  Por indicación de Josué, se había traído el arca de Silo....

Libres para servir

  La fortaleza de un ejército se mide mayormente por la eficiencia...

Copyright 2026