domingo , 20 septiembre 2026
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Lección E. Sabática 2026

El misterio de la piedad

 

Primera de Corintios 8: 2 es un versículo muy conocido: «Si alguno piensa que sabe algo, aún no sabe nada como debiera saber». No hay ningún tema acerca del cual lo sepamos todo. Siempre es posible aprender más. Y eso es aún más cierto acerca de las realidades eternas relacionadas con la Deidad y la Encarnación. Pablo se refiere con frecuencia a la asombrosa condescendencia de Cristo al convertirse en un ser humano, algo que será tema de estudio de los redimidos durante la eternidad.

Lee Romanos 8: 3; Hebreos 2: 14-18; y Hebreos 4: 15. ¿Qué caracterizó la condescendencia de Jesús y su adopción de la naturaleza humana?

¿Cómo fue posible que el Hijo eterno de Dios se convirtiera, mediante la operación del Espíritu Santo (ver Luc. 1: 35), en un ser divino-humano en el vientre de María? Es increíble que lo infinito y eterno se convirtiera de repente en un ser humano finito, sujeto a la muerte. Este es el meollo de lo que Pablo llama «el misterio de la piedad» (1 Tim. 3: 16).

En el hermoso himno de Filipenses 2, Pablo desarrolla algunos aspectos de esa condescendencia de un modo más pleno que en ningún otro lugar de la Escritura.

«Era de condición divina» (Fil. 2: 6). La palabra morfē, traducida como «forma», o «condición» en distintas versiones bíblicas, se refiere a su naturaleza divina, al hecho de que Jesús era igual en naturaleza al Padre (comparar con Juan 1: 1).

«Se despojó de sí mismo» (Fil. 2: 7). La disposición de Jesús a despojarse de sus prerrogativas divinas para poder ser verdaderamente humano y tentado como nosotros es asombrosa.

«Se humilló a sí mismo» (Fil. 2: 8). Al asumir la naturaleza humana, Jesús pasó de la supremacía universal a la servidumbre absoluta, lo contrario de lo que pretendía Lucifer.

«Muerte, y muerte de cruz» (Fil. 2: 8). La crucifixión, la forma más ignominiosa de morir, había sido prevista en el «consejo de paz» (Zac. 6: 13) e ilustrada por Moisés al levantar la serpiente (Núm. 21: 9; Juan 3: 14). Cristo se hizo, pues, «pecado por nosotros, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en él» (2 Cor. 5: 21).

¿Cómo puede y debe hacernos más humildes y llevarnos a someternos más plenamente a Dios el hecho de enfocarnos en lo que Jesús hizo por nosotros en la Cruz; es decir, ver la Cruz como el mayor ejemplo de entrega y humildad?

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2026
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 4: «UNIDAD MEDIANTE LA HUMILDAD»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González

Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com

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