Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. 2 Corintios 1:21, 22. RP 286.1

¡Oh, qué amor y condescendencia asombrosos! El Señor Jesús anima a sus creyentes a que pidan el Espíritu Santo. Al presentar la paternal ternura de Dios, procura estimular la fe en la recepción del don. El Padre celestial está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que se lo piden, que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. RP 286.3
¿Qué dádiva más grande podría prometerse? ¿Qué más se necesita para despertar una respuesta en cada persona, para inspirarla a anhelar este gran don? ¿Nuestras súplicas indiferentes no deberían transformarse en peticiones de intenso deseo de recibir esta gran bendición? RP 286.4
No pedimos suficiente de las cosas buenas que Dios ha prometido. Si nos eleváramos más alto y esperáramos más, nuestras peticiones revelarían la influencia vitalizadora que se concede a cada creyente que pide con la plena expectativa de ser oído y atendido. El Señor no es glorificado con una súplica débil que muestra que no se espera nada. El desea que todo creyente se acerque al trono de gracia con fervor y certeza.—The Signs of the Times, 7 de agosto de 1901. RP 286.5
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Lecturas Devocionales Familiares 2021
«RECIBIRÉIS PODER»: «PERSONA, PRESENCIA Y OBRA DEL ESPÍRITU SANTO»
Por: ELENA G. WHITE
Colaboradores: Rosita Almazo & Misael Morillo