«El justo dice cosas agradables» (Proverbios 10:32).
Messi llegó al Barcelona con solo trece años. ¡Era muy joven! Fue pasando por las categorías juveniles hasta su primer partido en primera división, que jugó con diecisiete años. En ese momento, la estrella del Barcelona era Ronaldinho.
La primera jugada importante de Messi fue genial. Ronaldinho le dio un pase y Messi elevó la pelota y marcó gol. Pero el árbitro pitó fuera de lugar y el gol fue anulado. Ronaldinho, con una sonrisa, animó a Messi a seguir intentándolo.
Minutos más tarde, Ronaldinho le dio otro pase a Messi. El portero contrario salió a achicar y Messi fácilmente elevó el balón para anotar su primer gol en primera división. Ronaldinho corrió hasta Messi y, dándole la espalda, lo cargó en señal de felicitación.
Ese año, Ronaldinho ganó el Balón de Oro. ¡Fíjate qué bueno era! Un periodista le preguntó qué sentía siendo el mejor futbolista del mundo. Él contestó: «No soy el mejor futbolista del mundo, ni siquiera soy el mejor futbolista del Barcelona. El mejor es Messi. Él es un genio». Hoy sabemos que lo que dijo Ronaldinho era cierto.
A veces, hablamos mal de otros creyendo que así la gente pensará que nosotros somos mejores. Nada más lejos del verdadero heroísmo. Hablar bien de los demás es lo que hacen los héroes. Tú puedes decidir hacerlo también.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com
