«Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde siémbrala también, porque nunca se sabe qué va a resultar». (Eclesiastés 11: 6).
Ted Williams estaba sin hogar, pidiendo en una esquina de Columbus, Ohio. Sostenía un letrero que decía que tenía una voz que era un don divino, perfecta para la radio y la televisión.
Un día, pasó junto a él en su automóvil un periodista llamado Doral Chenoweth, que le ofreció unos dólares a cambio de que le dijera algo con su bonita voz. ¡Y quedó pasmado al oírlo! De verdad su voz era perfecta para la radio y la televisión. Decidió hacerle una breve entrevista y la colgó en redes sociales. De inmediato, se hizo viral.
Después de unos días, Ted Williams empezó a recibir ofertas. El equipo de baloncesto de los Cleveland Cavaliers le ofreció trabajo y casa; la compañía de alimentos Kraft Foods lo contrató para hacer comerciales; y se dice que Jack Nicholson y Oprah Winfrey le ofrecieron trabajo.
Ted se volvió una celebridad. Aceptó un trabajo en la radio, salió de las calles y firmó un contrato de $375,000.00 dólares para escribir un libro. ¿Quién iba a imaginar hasta dónde llegaría un simple gesto de un periodista que mostró interés en él? ¡Y que además era un influencer que usaba su influencia para el bien!
De la misma manera, tú puedes sembrar cada día actos de bien. Solo Dios sabe qué resultados cosecharás.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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