El dios dinero

 

«Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas». Lucas 16: 13

¿Quién quiere dinero?». Sílvio Santos, un famoso conductor  de televisión en Brasil, animó a su público durante décadas cori ;esta pregunta. Mientras él sonreía, las personas en el auditorio saltaban histéricas esperando atrapar alguno de los avioncitos hechos con billetes, especialmente el, que tenía un jaguar estampado en él: el billete de cincuenta reales.

La respuesta a la pregunta inicial me parece obvia. Todo el mundo-quiere dinero. El problema es que, este deseo nunca es satisfecho. Quien atrapa un avión de papel siempre quiere otro. La cultura de la avaricia condiciona a los seres humanos a una rutina estresante, destructiva, y que desplaza a Dios del centro de la vida.

En una predicción certera, Nietzsche señaló que, en la cultura occidental, el dinero se convertiría en el principal dios falso que antes se hacía «por, voluntad divina»  hoy se hace por la voluntad del oro, es decir, ponlo que ahora produce el sentimiento de poder más elevado y buena conciencia» (Aurora: Reflexiones sobre la moral como prejuicio, p. 167).

La Biblia revela que el deseo por las riquezas no es tan reciente. El propio Jesús habló ampliamente sobre este tema en sus discursos. Después del tema «reino de Dios», el dinero es el tema sobre el cual el Maestro habló. Solo para tener una idear de los 107 versículos del Sermón del Monte, 28 tratan sobre las riquezas: De las 49 parábolas, 24 abordan el tema. Para Cristo en las riquezas sofocan la semilla del, evangelio y son una especie de dios rival, Mamón, que hechiza a sus adoradores.

Sin embargo, es necesario decir que no es pecado ser rico, Varios personajes de la Abraham; Jacob, David y Salomón, poseyeron riquezas, pero no permitieron que las riquezas los poseyeran a ellos. Es el amor al dinero, no el dinero en si la raíz de todos los males (1 Tim. 6: 10). El problema es que este falso dios tiene la capacidad.de camuflarse bajo las ropas de nuestra alma. Como dijo Timothy Keller, la avaricia se esconde de la propia víctima». Por eso, es necesario pedirle a Dios que arranque esta maleza del corazón e implante el dominio propio y el amor altruista.

Sea que tengas mucho o poco dinero, ¡cuidado con convertir un pedazo de papel en el centro de tu vida!: Recuerda que los «aviones de papel» vuelan lejos y los «jaguares» tienden a devorar a sus víctimas.

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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