«¡Qué felices son los que temen al Señor!». Salmo 112:1 NTV
De acuerdo con el escritor británico G. K. Chesterton, una paradoja es a la verdad al revés con el: propósito de llamar la atención». La Biblia está llena de esas afirmaciones contradictorias que agudizan nuestra curiosidad y nos llevan a pensar. Por ejemplo: en Dios, obtenemos fuerza de la debilidad, honra de la humildad, un yugo que libera y, según el; versículo de hoy, alegría en el temor es posible armonizar realidades tan opuestas?
¡Cuando leemos! las Escrituras, nos damos cuenta de que la alegría del cristiano es profunda, satisfactoria, resultado de una experiencia con Dios. Es diferente de la alegría del mundo porque no depende de factores externos, sino de la presencia del Espíritu Santo en el corazón (Gál. 5: 22). El apóstol Pablo nos enseñó esta lección en la práctica al escribir la carta a los Filipenses desde una prisión. La «epístola de la alegría», como se la conoce, presenta 18 veces la idea de la alegría, incluso en este texto: «Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!» (Fil. 4: 4, NTV).
Pablo confirmó que la alegría no depende de las circunstancias, sino que resulta de una relación con Jesús. Él es la alegría de los hombres y, al mismo tiempo, fue un «varón de dolores» (Isa. 53: 3). Él sabe transformar mazmorras en palacios y hace fiesta cuando los pecadores se arrepienten (Luc. 15:7). Según C. S. Lewis, la alegría es «un asunto que se toma en serio en el cielo» (Oração: Cartas a Malcolm, p. 119)
Sin embargo, no debemos perder de vista que esta relación con Dios debe desarrollarse con temor. Esto no significa que debamos acercarnos a él con miedo, terror o timidez. «Temor» en la Biblia significa «respeto reverente», un fruto del conocimiento, del amor y de la fe. Cuanto más conozcamos al Señor, más lo respetaremos: Desafortunadamente, mucha gente trata a Dios como si fuera un compañero de un partido de fútbol o un amigo para pasear en el centro comercial. Sin embargo, Dios es soberano y santo. Es el Príncipe de paz, pero también «fuego consumidor». Ante él, deberíamos doblar nuestras rodillas y quitar las «sandalias» de nuestra altivez.
Recuerda hoy que, en la vida espiritual; la alegría sin temor puede ser superficial, mientras que el temor sin la alegría puede ser destructivo. Teme al Señor, y él hará de ti una persona verdaderamente feliz.
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
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