Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas… DEUT 8:18.
Una cierta persona en un país extranjero estaba estudiando la 3 Biblia, y sus amigos se alarmaron de su entusiasmo. Le advirtieron: «¿No sabes que si te involucras con esa iglesia te sacarán el diez por ciento de tus ingresos?»
Parecía algo serio. Pero con acierto él fue directamente al pastor de la iglesia para saber la verdad. Le preguntó en forma directa si la iglesia le exigiría el diez por ciento de su ingreso.
El pastor le dio una respuesta especial, que parecía algo así como una compulsión, que por supuesto Dios nunca usa. Pero creo que usted estará de acuerdo conmigo en que el pastor estuvo acertado. Esto es lo que dijo:
«Sí, es cierto que la iglesia le va a pedir que sea fiel a Dios con su diezmo. Pero eso no es todo. Y también se le va a pedir que dé sus ofrendas además del diezmo. Y eso no es todo. Usted tiene hijos. La iglesia lo animará a ponerlos en una escuela cristiana. Y eso cuesta dinero. Luego la iglesia lo va a animar a enviarlos a una universidad cristiana. Y eso cuesta aun más. Y eso no es todo. El día vendrá cuando la iglesia le va a pedir que envíe a su hijo o hija a África, o a algún otro lado similar. Puede ser que nunca más vea a su hijo o hija. El Señor no le pide solamente el diez por ciento. ¡El Señor le pide todo lo que usted tiene!»
Sí, Dios nos pide todo lo que tenemos. Pero a la luz de lo que él ha hecho por nosotros, a la luz de lo que el Calvario le ha costado, ¿es pedir demasiado? ¿Cómo le podemos ofrecer menos?
Diezmar involucra más que dinero. La fidelidad en el diezmo revela nuestra lealtad a Dios. Una de las razones por las cuales Dios nos confronta con pruebas específicas en nuestra vida cristiana es para que nuestra fe se afiance. Nuestra fe crece cuando se prueba. Cuando no hay prueba, no hay crecimiento.
La fe de Abrahán creció cuando Dios le pidió que diera a su hijo Isaac como ofrenda. La fe de Daniel creció en la sala de banquetes de Nabucodonosor. La fe de José creció en la prisión del faraón. La fe de David creció cuando estaba aislado y solo cuidando de sus ovejas y luchando contra los osos. La fe de Elías creció en el monte Carmelo delante de cuatrocientos cincuenta profetas de Baal.
A través de los siglos los grandes héroes de la fe crecieron en el momento de las pruebas.
Si usted no ha sido un fiel mayordomo de las finanzas que Dios le ha encomendado, ¿por qué no se las entrega a él hoy? Al enfrentar esta prueba financiera su fe crecerá.
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Lecturas Devocionales Familiares 2023
«SOBRE TIERRA FIRME»
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal
