REGOCÍJESE SIEMPRE

 

Estad siempre gozosos… Dad gracias en todo. 1 TES. 5:16, 18.

Un corazón agradecido produce emociones positivas. Estas emociones positivas producen elementos químicos saludables que dan vida. Aun en la prisión el apóstol Pablo irradió un espíritu agradecido. Él sabía que Dios, quien está siempre en el control de todas las cosas, lo ayudaría a soportar el cautiverio.

He aquí la verdad eterna que el apóstol comparte con nosotros desde la prisión romana: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Fil. 4:13).

Como prisionero en Roma, Pablo había perdido su reputación. Sus enemigos lo habían calumniado. Carecía de libertad. Estaba confinado a una celda romana o colocado bajo arresto domiciliario. Su salud estaba decayendo.

Durante su ministerio fue apedreado, fue golpeado salvajemente, caminó por kilómetros con poco alimento, experimentó un naufragio, soportó una furiosa tormenta durante varios días. A menudo, estuvo cerca de la muerte. Pero en todas las experiencias de su vida, la fe del apóstol permaneció fuerte. Su fe continuó creciendo en los momentos difíciles. El poder grandioso del Dios vivo lo fortaleció.

El poder de Dios es más que suficiente ante todas las tragedias de la vida. He aquí algo por lo cual debemos estar muy agradecidos. Podemos enfrentar cada uno de los asaltos de Satanás, cada uno de sus ataques y cada una de las tentaciones a través del poder del todopoderoso Hijo de Dios que nos fortalece y nos libra.

El apóstol Pablo vivió bajo tres principios fundamentales.

  1. Dios está en el control de todas las cosas.
  2. Dios me dará las fuerzas para soportar.
  3. Dios suplirá todas mis necesidades.

¿Qué es lo que lo angustia hoy? ¿Siente usted la necesidad de afecto y amor? ¿Se siente solo? ¿Tiene problemas financieros? ¿Le falta la salud? ¿Está usted luchando contra una tentación abrumadora? ¿Siente un anhelo profundo de tener un propósito en su vida? ¿Está buscando un sentido y una dirección?

¿Por qué no trae usted hoy todas sus necesidades al Creador del universo? ¿Por qué no reclama su maravillosa promesa: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta» (Fil. 4:19)?

Usted puede regocijarse hoy. Su corazón puede llenarse de agradecimiento. Hay un Dios amante que conoce sus necesidades. Él ha provisto todos los recursos del cielo para suplirlas. Durante este año que ha pasado, ¿cuáles son sus motivos de agradecimiento? ¿Por qué no se propone vivir una vida de agradecimiento durante el año venidero?

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Lecturas Devocionales Familiares 2023

«SOBRE TIERRA FIRME»
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal

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