<<Esdras era un maestro instruido en la ley que el Señor, Dios de Israel, había dado por medio de Moisés=>. Esdras 7: 6, DHH
Han transcurrido casi dos mil quinientos años desde que Esdras «se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla» (Esd. 7: 10, RVQ), pero el transcurso del tiempo no ha disminuido la influencia de su ejemplo piadoso. A través de los siglos, la historia de su vida de consagración inspiró a muchos la determinación de buscar y practicar esa misma ley.
Los motivos de Esdras eran elevados y santos; en todo lo que hacía era impulsado por un profundo amor hacia las almas. La compasión y la ternura que revelaba hacia los que habían pecado, fuera voluntariamente o por ignorancia, debe ser una lección objetiva para todos los que procuran realizar reformas.
Es imposible debilitar o reforzar la ley de Jehová. Tal como fue, subsiste. Siempre ha sido, y siempre será, santa, justa y buena, completa en sí misma. No puede ser abrogada ni cambiada. Hablar de «honrarla» o «deshonrarla» no es sino usar un lenguaje humano.
Los cristianos deben prepararse para lo que pronto ha de estallar sobre el mundo como una sorpresa abrumadora, y deben hacerlo estudiando diligentemente la Palabra de Dios y esforzándose por conformar su vida con sus preceptos. Los tremendos y eternos resultados que están en juego exigen de nosotros algo más que una religión imaginaria, de palabras y formas, que mantenga a la verdad en el atrio exterior.
Si los santos del Antiguo Testamento dieron tan brillante testimonio de lealtad, ¿no deberán aquellos sobre quienes resplandece la luz acumulada durante siglos dar un testimonio aún más notable con respecto al poder de la verdad?— Profetas y reyes, cap. 51, pp. 419-421.
¿Permitiremos que el ejemplo de Esdras nos enseñe cómo debiéramos usar nuestro conocimiento de las Escrituras? La vida de este siervo de Dios debiera ser una inspiración para nosotros para servir al Señor con corazón, mente y fuerza. Necesitamos primero dedicarnos a conocer los requerimientos de Dios, y luego a practicarlos. Entonces podremos sembrar semillas de verdad que lleven fruto para vida eterna.— Comentario bíblico adventista, . 3, p. 1152.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
