viernes , 19 junio 2026
Notas de Ellen G. White 2025

Dios ama la justicia

 

Cristo vino para dar al mundo un ejemplo de lo que podría ser la humanidad perfecta unida con la divinidad. Presentó al mundo una nueva fase de la grandeza cuando exhibió su misericordia, compasión y amor. Dio a los hombres una nueva interpretación de Dios. Como cabeza de la humanidad, enseñó a los hombres lecciones en la ciencia del gobierno divino, por las cuales reveló la rectitud de la reconciliación de la misericordia y la justicia. La reconciliación de la misericordia y la justicia no implicaban ninguna transigencia con el pecado ni ignorar ninguna demanda de la justicia, sino que dando su lugar debido a cada atributo divino, se podía ejercer la misericordia en el castigo del hombre pecaminoso e impenitente sin destruir la clemencia de la reconciliación ni perder su carácter compasivo, y la justicia se podía ejercer al perdonar al transgresor arrepentido sin violar su integridad (Mensajes selectos, t. 1, p. 305).

Que los que ocupan puestos de importancia se desprendan del espíritu inmisericorde que tanto ofende a Dios. Justicia y juicio son el nacimiento de su trono. No suponga nadie que Dios ha dado a los hombres el poder para regir a sus prójimos. Él no aceptará el servicio de ningún hombre que dañe y desanime la herencia de Cristo. Ahora es el tiempo para que cada uno se autoexamine, se pruebe a sí mismo, a fin de que pueda ver si está en la fe. Investiga íntimamente los motivos que os mueven a la acción. Estamos ocupados en la obra del Altísimo. No entretejamos en la trama de nuestra obra una sola hebra de egoísmo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, pp. 1167, 1168).

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos —dijo Jesús—, si tuviereis amor los unos con los otros”. Cuando los hombres no están vinculados por la fuerza o los intereses propios, sino por el amor, manifiestan la obra de una influencia que está por encima de toda influencia humana. Donde existe esta unidad, constituye una evidencia de que la imagen de Dios se está restaurando en la humanidad, que ha sido implantada un nuevo principio de vida. Muestra que hay poder en la naturaleza divina para resistir a los agentes sobrenaturales del mal, y que la gracia de Dios subyuga el egoísmo inherente en el corazón natural.

Este amor, manifestado en la iglesia, despertará seguramente la ira de Satanás. Cristo no trazó a sus discípulos una senda fácil. “Si el mundo os aborrece —dijo—, sabía que a mí me aborreció antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su Señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado”. El evangelio ha de ser proclamado mediante una guerra agresiva, en medio de oposición, peligros, pérdidas y sufrimientos. Pero los que hacen esta obra están tan solo siguiendo los pasos de su Maestro (Exaltad a Jesús, p. 292).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2025 «EL AMOR DE DIOS Y SU JUSTICIA»
Lección 12: «AMOR Y JUSTICIA: LOS DOS MANDAMIENTOS, MÁS IMPORTANTES»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

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