«Esa noche el Señor le dijo a Gedeón: Toma el segundo toro del rebaño de tu padre, el que tiene siete años. Derriba el altar que tu padre levantó a Baal y corta el poste dedicado a la diosa Asera que está junto al altar. Después construye un altar al Señor tu Dios en el santuario de esta misma cima, colocando cada piedra con cuidado. Sacrifica el toro como ofrenda quemada sobre el altar, y usa como leña el poste dedicado a la diosa Asera que cortaste:« Juec. 6:25, 26, NTV.

o, mejor dicho, que soy suficiente. ¡Esta es la trampa del ídolo del éxito! Pero el dolor del fracaso puede actuar como un radar, mostrándome las áreas de mi corazón que aún no he rendido. Si se lo pido, Dios se inclina y comienza a escarbar suavemente. Con sus manos, quita la tierra alrededor de la mina con la precisión de un neurocirujano y la delicadeza de una bailarina. El proceso duele y no es instantáneo. Pero Dios es fiel en completar todo lo que empieza (Fil. 1:6).
Gradualmente, a medida que Dios va desactivando las minas antipersonales, voy recobrando territorio espiritual y emocional. El terreno que era estéril se convierte en un campo fértil (Isa. 32:15). Donde no me animaba a pisar ni en puntas de pie, por miedo a detonar mis ansiedades, hay una pista de danza. Todo se convierte ¡en una verdadera fiesta! (Sal. 30:11).
Padre, te doy permiso para desenterrar y desactivar las minas de mi alma. Aunque el proceso me exponga, sé que los que confían en ti jamás serán avergonzados. Quiero danzar donde antes reinaba el miedo. Quiero recibir tu libertad.
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Lecturas Devocionales para Damas 2022
“SIN MIEDOS NI CADENAS”
Por: VANESA PIZZUTO
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Adriana Jiménez