«De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene
queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes».
Colosenses 3: 13
EN ESTE MUNDO ENCONTRAREMOS personas de diferentes opiniones y temperamentos. así que debemos tener claro que ellas no difieren más de nosotros que lo que nosotros diferimos de ellas. […] Debemos cultivar la paciencia, la amabilidad, la bondad y el amor, y mantenernos unidos por el vínculo de la fraternidad.
Que el querido Salvador sea un huésped bienvenido en nuestro corazón. Si Cristo mora en nuestro corazón, manifestaremos a Cristo en nuestras palabras, la ley de bondad estará en nuestra lengua, y tendremos paz interior. Entonces todo estará en paz afuera, y en nuestro corazón habrá melodías para Dios.— Carta 64, 1888, pp. 4, 5.
Hay una bienaventuranza para los pacificadores. […] ¡Ojalá que el Señor me imbuya de su Santo Espíritu, para que yo sea siempre lo que Cristo llama un pacificador! No me gusta el ambiente de dificultades y contenciones. Yo quiero poder decir la oración del Señor: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mat. 6: 12). Oh, ¿cómo podemos pronunciar esta oración y no ser capaces de perdonar? […]
El juzgará nuestros hermanos, el permitirnos abrigar sentimientos contra ellos aun cuando pensemos que no nos han hecho un bien, no traerá bendición a nuestro corazón y no ayudará en ningún caso. No me atrevo a permitir que mis sentimientos se alimenten de mis aflicciones y que las repitan una y otra vez, y que se espacien en la atmósfera de la desconfianza, la enemistad y la disensión.
Hay luz en seguir a Jesús, en hablar de Jesús, en amar a Jesús, y yo no permitiré que mi mente hable o piense mal de mis hermanos. «Les aseguro —dijo Cristo— que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí» (Mat. 25: 40, NVI). No quiero sentir falta de bondad ni odio hacia nadie. No quiero ser la acusadora de mis hermanos. Satanás procurará conducir mi mente hacia eso, pero no puedo hacerlo. Quiero tener el Espíritu perdonador de Jesús.— Carta 74, 1888.
#DevocionalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

