jueves , 10 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2023

CRUZAR LA LÍNEA

[Pablo] estaba en una posición desde donde hubiera podido  fácilmente decir algo que irritara a sus orgullosos  oyentes y lo metiera en dificultad.  Si  su discurso  hubiera sido  un ataque  directo  contra  sus dioses y los grandes  hombres de la ciudad,  hubiera estado expuesto  a sufrir la suerte de Sócrates. Pero con un tacto nacido del amor divino, apartó cuidadosamente  sus mentes de las deidades paganas, y les reveló el Dios verdadero,  que era desconocido  para ellos (Los hechos de los apóstoles, p.  241).

[C]on palabras  tomadas  de un poeta  suyo  pintó al Dios  infinito como a un Padre cuyos  hijos eran.  «En él  vivimos,  y nos movemos,  y somos -declaró-; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de este somos también, Siendo  pues linaje de Dios,  no hemos de estimar la Divinidad ser semejante a oro, o a plata, o a piedra, escultura de artificio o de imaginación de hombres …

Al hablar Pablo  de la  resurrección  de los  muertos,  «unos  se burlaban, y otros decían:  Te oiremos  acerca de esto  otra vez» …

Entre  los que escucharon  las palabras  de  Pablo  había algunos en cuyas  mentes  produjeron  convicción  las verdades  presentadas;  pero  no quisieron  humillarse  para reconocer  a Dios y aceptar  el plan de la salvación. Ninguna  elocuencia de palabras,  ni  fuerza  de ‘argumentos,  puede convertir al  pecador.  Solo  el  poder  de Dios  puede  aplicar  la verdad  al corazón.  El que se aparta  persistentemente de este  poder  no puede  ser alcanzado.  Los griegos  buscaban  sabiduría;  sin embargo,  el  mensaje de la  cruz era  locura  para ellos  porque  estimaban  su propia sabiduría  más que  la que viene de lo  alto (Los hechos de los apóstoles, pp.  194, 195).

La promesa  de  Dios es:  «Me  buscaréis  y me hallaréis cuando  me buscareis  de todo vuestro  corazón».  Jeremías  29: 13.

Debemos  dar a Dios  todo  el  corazón,  o no se realizará  el  cambio que se ha de efectuar  en nosotros,  por el  cual  hemos  de ser transformados conforme  a la  semejanza divina.  Por naturaleza  estamos  enemistados con Dios. El Espíritu Santo describe nuestra  condición en palabras como  estas:  «Muertos   en  las  transgresiones  y  los  pecados»  (Efesios 2:1), «la  cabeza  toda  está  ya  enferma,  el  corazón   todo  desfallecido,» «no  queda  ya en él  cosa  sana».  Isaías 1:5, 6.  Nos  sujetan  firmemente los  lazos  de Satanás,  «por  el  cual»  hemos  «sido  apresados,  para  hacer su voluntad». 2 Timoteo 2:26. Dios quiere  sanamos  y libertarnos.  Pero como  esto exige  una transformación completa  y la renovación  de toda nuestra  naturaleza,  debemos  entregamos a él  completamente (El camino a Cristo, p. 43).

[C]ada  hombre está  libre  para elegir el  poder  que quiera  ver dominar  sobre  él.  Nadie  ha caído  tan  bajo,  nadie  es  tan  vil  que  no  pueda hallar  liberación en Cristo.  El endemoniado, en vez de oraciones,  solo podía  pronunciar las  palabras  de Satanás;  sin embargo,  la muda súplica de su corazón  fue oída.  Ningún  clamor  de un alma  en necesidad,  aunque  no  llegue a expresarse  en palabras,  quedará  sin ser oído.  Los que consienten  en hacer pacto  con el  Dios del  cielo  no serán abandonados al poder de Satanás ni a las flaquezas  de su propia  naturaleza (El ministerio de curación, p. 62).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 10: «MISIÓN EN FAVOR DE LOS NO ALCANZADOS: Primera parte»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez A

 

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