«Ustedes son hijos de Dios, y él los ama. Por eso deben tratar de ser como él es. Deben amar a los demás, así como Cristo nos amó y murió por nosotros. Para Dios, la muerte de Cristo es como el delicado aroma de una ofrenda. Ustedes son parte del pueblo de Dios; por eso, ni siquiera deben hablar de pecados sexuales, ni de indecencias ni de ambiciones exageradas. No digan malas palabras, ni tonterías, ni vulgaridades, pues eso no es correcto. Más bien, usen su boca para dar gracias a Dios». Efesios 5: 1-4, TLA

NO NECESITAMOS COMENZAR tratando de amarnos unos a otros. Lo que hace falta es el amor de Cristo en el corazón. El amor verdadero brota espontáneamente cuando el ego se halla subsumido en Cristo. Alcanzaremos el dominio propio si perseveramos. Es el servicio paciente lo que trae paz y sosiego. Son los obreros humildes, diligentes y fieles los que promueven el bienestar de Israel. Las palabras de amor y estímulo harán más, para apaciguar el temperamento irascible y la disposición obstinada, que todas las críticas y reprensiones que se puedan acumular sobre el que yerra.
El mensaje del Maestro debe ser comunicado con el espíritu del Maestro. Nuestra única salvaguardia consiste en mantener nuestros pensamientos e impulsos bajo el control del gran Maestro. Al hacer así, los ángeles de Dios concederán una rica experiencia a cada siervo fiel. La gracia de la humildad transformará nuestras palabras en expresiones de una ternura semejante a la de Cristo.— Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 253.
En todo momento de la estadía de Cristo en la tierra, el amor de Dios fluía de él en raudales incontenibles. Todos los que sean dotados de su Espíritu amarán como él amó. El mismo principio que motivaba a Cristo nos motivará en todas nuestras relaciones interpersonales.
Este amor es la evidencia de su discipulado […]. Cuando los seres humanos no están vinculados por el poder o los intereses propios, sino por el amor, manifiestan el resultado de una influencia que está por encima de toda influencia humana. Dondé existe verdadera unidad, esto constituye una evidencia de que la imagen de Dios se está restaurando en la humanidad, que ha sido implantado un nuevo principio de vida.— El Deseado de todas las gentes, cap. 73, p. 647.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
