viernes , 17 julio 2026
Notas de Ellen G. White 2025

Ciro, el ungido

 

El año en que Ciro sucedió a Darío el Medo en el trono de Medo-Persia, se cumplieron setenta años desde que la primera compañía de hebreos había sido llevada cautiva a Babilonia por Nabucodonosor. Daniel, que estaba familiarizado con las profecías de Jeremías e Isaías sobre la duración del cautiverio, y con las profecías de Isaías sobre la restauración por decreto de Ciro, aún vivía y ocupaba un puesto de responsabilidad en la corte medo-persa. Su fe en estas profecías lo impulsó a suplicar a Dios en favor de su pueblo. Y ahora, cuando llegó el momento de reconstruir el templo de Jerusalén, Dios se movió sobre Ciro como su agente para discernir las profecías que le concernían, y conceder al pueblo judío su libertad. Y además, Ciro les proporcionó las facilidades necesarias para reconstruir el templo del Señor…

Había siervos fieles del Altísimo que estaban preparados para responder a este decreto. Más de sesenta años antes, el Señor había declarado que “Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar… Entonces me invocaréis —declaró el Señor—, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré. y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar”. Los que buscaban al Señor estaban dispuestos a aprovechar la maravillosa oportunidad que les brindaba Ciro para volver a sus hogares y restaurar el templo de Dios (The Review and Herald, 28 de marzo, 1907, “The Return of the Exiles—No. 2: The Decree of Cyrus”, párr. 5, 11).

En la inesperada entrada del ejército del conquistador persa al corazón de la capital babilónica, por el cauce del río cuyas aguas habían sido desviadas y por las puertas interiores que con negligente seguridad habían sido dejadas abiertas y sin protección, los judíos tuvieron abundantes evidencias del cumplimiento literal de la profecía de Isaías concerniente al derrocamiento repentino de sus opresores. Y esto debiera haber sido para ellos una indicación inequívoca de que Dios estaba encauzando en su favor los asuntos de las naciones; porque inseparablemente vinculadas con la profecía descriptiva de cómo iba a ser tomada Babilonia estaban las palabras:

“Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, en diciendo a Jerusalén, Serás edificada; y al templo: Serás fundado”. “Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos”. Isaías 44:28; 45:13 (Profetas y reyes, pp. 404, 405).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 13: «IMAGENES DEL FIN»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

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