miércoles , 15 abril 2026
Matinal De Damas 2026

«CARA A CARA»

«Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera»

Juan 11: 25.

Durante mi infancia y adolescencia escuché muchas veces el himno «Cara a cara» en las inconfundibles voces de Zilda y Elías Azevedo. En septiembre del año 1999, cuando los dos se preparaban para ir a participar en una campaña de evangelismo en Canadá, ella tuvo fiebre y fue a hacerse exámenes médicos. Ese mismo día, mientras en presencia de su hijo y de su nuera un médico amigo de la familia les explicaba la gravedad del cáncer que le había sido diagnosticado, Zilda salió de la habitación y luego regresó, diciendo: «He hecho un pacto con Dios. Me someteré a un tratamiento que no comprometa mi lucidez mental. Quiero seguir contándoles la <<lección de Escuela Sabática a mis nietos mientras pueda»: Nuevos estudios y una biopsia mostraron un tumor pulmonar del tamaño de una naranja. Los pronósticos médicos eran sombríos.

En los siete meses y medio que siguieron, Zilda hizo radioterapia y tratamientos naturales, y llevó una vida normal. Participó en la campaña de evangelismo en Canadá, grabó el video «Cantando y aprendiendo con la abuelita» y dio testimonio de su deseo de ver a Cristo. Nunca tuvo falta de aire, fiebre ni dolor. Animaba a sus visitas, cantándoles.

En febrero del siguiente año cantó en la, iglesia el himno «Dios sabe, Dios oye, Dios ve», sin dificultad. Dos ex adventistas que estaban presentes decidieron bautizarse de nuevo: Zilda se llevó las manos al pecho y exclamó: <<¡bendecido  cáncer, que ha salvado a dos personas!»,

Una tarde, Zilda estaba con su familia y, mirando a su mamá, a su nietita y a su nuera, dijo: «Pronto voy a descansar. ¡Y al despertar veré el rostro de mi Jesús!». Dos días después, sintió una molestia por la tarde, pero aun así estudió la lección de Escuela Sabática con sus nietos antes de ir al hospital. Los exámenes mostraron una grave compresión pulmonar. A pesar de eso, ella reía, charlaba y respiraba normalmente Cuando la llevaron a terapia intensiva le cantó a la doctora; Veinticuatro horas después, a los cincuenta y siete años, durmió para despertar al regreso de Jesús y ver su rostro.

Dos años más tarde, la doctora que la había atendido en la terapia intensiva le contó a la familia: «Fui tan impactada por su serenidad ante la muerte que me replanteé mi vida y, un año y medio después, fui bautizada>> en

Zilda vivió lo que de manera tan hermosa cantaba. Por su testimonio, muchos se encontraron o se reencontraron con Dios.

En la mañana de la resurrección, cumplirá su gran deseo de ver a Cristo cara a cara.

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

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