La amabilidad es buena, si se la imparte con sabiduría, pero debe dársela juiciosamente, con el conocimiento de que el objeto de ella la merece. ¿Qué diremos de recibir consejo? “Trata tu causa con tu compañero y no descubras el secreto a otro. No sea que te deshonre el que lo oiga […]. Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene. Como zarcillo de oro y joyel de oro fino es el que reprende al sabio que tiene oído dócil”. Proverbios 25:9-12.
Cuando podemos relacionarnos para ayudarnos a ir al cielo, cuando la conversación se explaya en las cosas divinas y celestiales, entonces vale la pena conversar; pero cuando se concentra en el yo y en las cosas terrenales y sin importancia, el silencio es oro. El oído obediente recibirá la reprensión con un espíritu susceptible de recibir enseñanza. Solo entonces nuestra relación con los demás resultará beneficiosa, y cumplirá el propósito que Dios desea que lleve a cabo. Cuando se cumplen aspectos de la instrucción divina, el sabio reprensor cumple su deber, y el oído obediente escucha con un propósito definido y resulta beneficiado.—Hijos e Hijas de Dios, 168 (1893).
Tranquilos y amables, no importa qué ocurra
Siempre habrá cosas que molesten, que causen perplejidad y pongan a prueba la paciencia […]. Debemos estar preparados para esto y no ponernos nerviosos ni perder el equilibrio. Hemos de mantenernos tranquilos y amables, no importa qué ocurra […]. Siempre debemos tener en cuenta que estamos tratando con hombres y mujeres cuyas mentes están enfermas, y con frecuencia ven las cosas desde un ángulo torcido y, sin embargo, creen que entienden todo perfectamente.—Testimonies for the Church 3:182 (1872).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #17: PSICOLOGÍA PRÁCTICA
CAPÍTULO 85: CÓMO OBEDECER
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara

