Se piensa que es una idea completamente extravagante y anticuada el preparar a los niños para que caminen por la angosta senda de la pureza y la santidad. Esto prevalece aun entre los padres que profesan adorar a Dios, pero sus obras testifican que son adoradores de Mammón. Tienen la ambición de competir con sus vecinos y de resaltar, en su vestimenta y en la de sus hijos, dentro de los miembros de la iglesia a la cual pertenecen.—The Signs of the Times, 10 de septiembre de 1894.
EL ÚNICO VESTIDO QUE SE ADMITE EN EL CIELO —
Hay un vestido que cada niño y cada joven puede buscar inocentemente. Es la justicia de los santos. Si tan sólo fueran tan dispuestos y perseverantes en obtener esto, como son en arreglar sus vestidos de acuerdo con las modas de la sociedad mundana, pronto estarían revestidos con la justicia de Cristo y sus nombres no serían borrados del libro de la vida.
Las madres, tanto como las jóvenes y niñas, necesitan orar:
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mi”. Salmos 51:10.
Esta pureza de corazón y gracia del espíritu son más preciosas que el oro, tanto para este tiempo como para la eternidad. Sólo los puros de corazón verán a Dios. Por lo tanto, madres, enseñad a vuestras hijas, línea sobre linea y precepto sobre precepto, que la justicia de Cristo es el único vestido con el que podrán ser admitidas en el cielo y que revestidas con este atavío continuamente realizarán sus deberes en esta vida glorificando a Dios.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 95.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #15 *El Atavío Adecuado *
Capítulo 65: “ LAS BENDICIONES DE LA VESTIMENTA CORRECTA ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez

