La influencia combinada del afecto y la autoridad—
Irradie de vuestro carácter la luz de la gracia celestial para que haya luz de sol en el hogar Haya paz, palabras agradables y semblantes alegres. Esto no es un afecto ciego, no es esa ternura que fomenta el pecado debido a una necia indulgencia y que es la mismísima crueldad, no es ese falso amor que permite que los hijos gobiernen y conviertan a sus padres en esclavos de sus caprichos. No debiera haber parcialidad paternal, ni opresión; la influencia combinada del afecto y la autoridad darán el molde adecuado a la familia.—The Review and Herald, 15 de septiembre de 1891.
Represéntese el carácter de Dios en la disciplina—
Sed firmes, sed decididos en poner en práctica la instrucción de la Biblia, pero liberaos de toda pasión. Recordad que cuando sois ásperos e irrazonables ante vuestros pequeños, les enseñáis a ser lo mismo. Dios os requiere que eduquéis a vuestros hijos, usando en vuestra disciplina toda la táctica de un sabio maestro que está regido por Dios. Si el poder de Dios que convierte se ejerce en vuestro hogar, vosotros mismos aprenderéis constantemente. Representaréis el carácter de Cristo y agradarán a Dios vuestros esfuerzos en este sentido. Nunca descuidéis la obra que debiera hacerse para los miembros menores de la familia del Señor. Padres, vosotros sois la luz de vuestro hogar. Brille pues vuestra luz en forma de palabras amables, en sedantes tonos de voz. Quitad de ellas el aguijón mediante la oración a Dios en procura de dominio propio. Y los ángeles estarán en vuestro hogar, pues ellos observarán vuestra luz. La disciplina que deis a vuestros hijos proseguirá en forma de corrientes fuertes y claras, que llegan hasta el mundo saliendo de vuestro hogar correctamente conducido.—Manuscrito 142, 1898.
No haya desviación de los principios correctos—
Antiguamente, la autoridad paterna era respetada: los hijos estaban entonces sujetos a sus padres, y los temían y reverenciaban; pero en estos últimos días el orden ha sido invertido. Algunos padres están sujetos a sus hijos. Temen contrariar su voluntad, y por lo tanto ceden a lo que les exigen. Pero mientras que los hijos están bajo el techo de sus padres, y dependen de ellos, deben estar sujetos a su voluntad. Los padres deben obrar con decisión, requiriendo que se acate lo que ellos consideran correcto.—Joyas de los Testimonios 1:76.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #10 * La Disciplina y Su Amonestación *
Capítulo 43: “ LA DISCIPLINA EN EL HOGAR ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez
