HAY QUE EJERCITAR LA MENTE Y EL CUERPO POR IGUAL
Mucho se ha dicho y escrito con respecto a la importancia de educar la mente para servir al máximo. Esto ha llevado a veces a la opinión de que si se educa el intelecto para desarrollar sus más elevadas capacidades, se fortalecerán la naturaleza física y moral para el desarrollo de un hombre completo. El tiempo y la experiencia han demostrado que esto es un error. Hemos visto hombres y mujeres que se graduaron de los colegios que de ningún modo estaban capacitados para usar correctamente el maravilloso organismo físico con que Dios los proveyó. El cuerpo entero está diseñado para la acción, no para la inacción.
Si no se ejercitan las capacidades físicas tanto como las mentales, se fuerzan en exceso estas últimas. A menos que cada órgano de la maquinaria humana realice sus tareas asignadas, las capacidades mentales no pueden ser usadas al máximo por largo tiempo. Las capacidades naturales deben ser gobernadas por las leyes naturales, y las facultades han de ser educadas para trabajar en forma armoniosa y de acuerdo con estas leyes. Los maestros de nuestras escuelas no pueden descuidar ninguno de estos detalles sin rehuir su responsabilidad.
El orgullo puede conducirlos a procurar alcanzar una elevada norma mundana de logros intelectuales a fin de que los alumnos hagan una demostración brillante; pero cuando se viene a las adquisiciones sólidas—las que son esenciales para capacitar a los hombres y las mujeres para todas las emergencias de la vida práctica—estos alumnos solo están parcialmente preparados para hacer de la vida un éxito. Su educación defectuosa a menudo los conduce al fracaso en cualquier ramo de trabajo que emprendan.—Testimonies for the Church 5:522 (1889).
EDUCAR PARA HONRAR A DIOS
Instrúyase a los jóvenes para que entiendan que la educación no tiene como propósito enseñarles a esquivar las tareas desagradables ni las pesadas responsabilidades de la vida; que su propósito, en cambio, consiste en alivianar el trabajo mediante la enseñanza de mejores métodos y la fijación de metas más elevadas. Enséñeseles que el verdadero propósito de la vida no consiste en obtener toda la ganancia posible para sí mismo, sino en honrar a su Hacedor al hacer su parte en una tarea que beneficie al mundo, y al ayudar a los que son más débiles e ignorantes.—La Educación, 221, 222 (1903).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 38: “EQUILIBRIO EN LA EDUCACIÓN ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
