LA EDUCACIÓN TIENE IMPLICACIONES ETERNAS
La educación es una obra cuyos efectos se verán durante los siglos sin fin de la eternidad.—Joyas de los Testimonios 2:427 (1900).
RESTAURAR LA ARMONÍA EN EL SER
El verdadero propósito de la educación es restaurar la imagen de Dios en el alma. En el principio, Dios creó al hombre a su propia semejanza. Lo dotó de cualidades nobles. Su mente era equilibrada, y todas las facultades de su ser eran armoniosas. Pero la caída y sus resultados pervirtieron estos dones. El pecado echó a perder y casi hizo desaparecer la imagen de Dios en el hombre. Restaurar esta fue el objeto con que se concibió el plan de la salvación y se le concedió un tiempo de gracia al hombre. Devolverle a la perfección original con la que fue creado, es el gran objeto de la vida, el objeto en que estriba todo lo demás. Es obra de los padres y maestros, en la educación de la juventud, cooperar con el propósito divino; y al hacerlo son “colaboradores […] de Dios”. 1 Corintios 3:9.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 645, 646 (1890).
DESARROLLAR TODOS LOS TALENTOS
Todas las distintas capacidades que el ser humano posee—de la mente, del alma y del cuerpo—le fueron dadas por Dios para que las dedique a alcanzar el más alto grado de excelencia posible. Pero esta cultura no puede ser egoísta ni exclusiva; porque el carácter de Dios, cuya semejanza hemos de recibir, es benevolencia y amor. Toda facultad y todo atributo con que el Creador nos haya dotado deben emplearse para su gloria y para el ennoblecimiento de nuestros semejantes. Y en este empleo se halla la ocupación más pura, más noble y más feliz.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 646 (1890).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 38: “EQUILIBRIO EN LA EDUCACIÓN ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
