EVITAR LOS ACTOS DE PRESUNCIÓN
Hay quienes se exponen temerariamente al peligro y a las tentaciones, y se requeriría un milagro de Dios para sacarlos sin daño y sin contaminación. Esos son actos presuntuosos que no agradan a Dios. La tentación que Satanás presentó al Salvador del mundo, de arrojarse desde el pináculo del templo, fue firmemente enfrentada y resistida. El archienemigo citó una promesa de Dios, de seguridad, para que Cristo pudiera hacer eso seguramente, confiando en la promesa. Jesús hizo frente a esa tentación con las Escrituras: “Escrito está también: “No tentarás al Señor tu Dios””. Mateo 4:7.
De la misma manera, Satanás insta a los hombres a ir a lugares a los que Dios no quiere que vayan, presentándoles las Escrituras para justificar sus sugerencias.—The Review and Herald, 8 de abril de 1880; Nuestra Elavada Vocacion, 97.
LA FE GENUINA Y LA PRESUNCIÓN
Las promesas de Dios no son para que las reclamemos imprudentemente, para protegernos mientras corremos temerariamente hacia el peligro, violando las leyes de la naturaleza, o desentendiéndonos de la prudencia y del juicio que Dios nos ha dado. Esto no sería una fe genuina, sino presunción […]. Satanás acude a nosotros con honor mundano, riquezas y los placeres de la vida. Estas tentaciones son diferentes, para adaptarlas a seres humanos de toda categoría y condición, para tentarlos y alejarlos de Dios, para servirse a sí mismos más que a su Creador. “Todo esto te daré, si postrado me adoras” (Mateo 4:9), le dijo Satanás a Cristo. Y Satanás le dice al hombre: “Todo esto te daré”. “Todo este dinero, toda esta tierra, todo este poder, y honor, y riquezas te daré”; y el hombre queda encantado, engañado, y traidoramente arrastrado a su ruina. Si nos entregamos a la mundanalidad del corazón y de la vida, Satanás está satisfecho.—Nuestra Elevada Vocacion, 95 (1872).
LOS ÁNGELES MALOS O LOS ÁNGELES DE DIOS CONTROLAN NUESTRA MENTE
O los ángeles malos o los ángeles de Dios controlan las mentes de los hombres. Entregamos nuestras mentes al control de Dios o al control de los poderes de las tinieblas; y será bueno que nos preguntemos dónde estamos parados hoy, si bajo el estandarte ensangrentado del Príncipe Emanuel o bajo la bandera negra de los poderes de las tinieblas.—Manuscrito 1, 1890; The S.D.A. Bible Commentary 6:1120.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 3: “PELIGROS DE LA PSICOLOGÍA”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & America Lara
