LA OBEDIENCIA A DIOS LIBERA DE LA PASIÓN Y EL IMPULSO
Obedecer a Dios es quedar libre de la esclavitud del pecado y de las pasiones e impulsos humanos. El ser humano puede ser vencedor de sí mismo, triunfar sobre sus propias inclinaciones, sobre los principados y potestades, sobre las “autoridades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo”, y de las “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Efesios 6:12.—El Ministerio de Curación, 93 (1905).
LAS EMOCIONES HAN DE SER CONTROLADAS POR LA VOLUNTAD
Lo que corresponde a ustedes es volcar su voluntad en el bando de Cristo. Cuando le entregan su voluntad, él inmediatamente toma posesión de ustedes, y obra en ustedes para que realicen su deseo. Entonces su naturaleza queda sometida a su Espíritu. Hasta sus pensamientos quedan sujetos al Señor. Si no pueden dominar sus impulsos y emociones como desean, al menos pueden dominar la voluntad, de modo que se efectúe un gran cambio en la vida de ustedes. Cuando entregan su voluntad a Cristo, la vida de ustedes queda escondida con Cristo en Dios. Hace alianza con el poder que supera a todos los principados y las potestades. Ya tienen fuerza divina que los mantiene asidos a su fortaleza; y se abre ante ustedes la posibilidad de una nueva vida, y aún la vida de la fe.—MeM 328 (1898).
LAS EMOCIONES CONTROLADAS POR LA RAZÓN Y LA CONCIENCIA
El poder de la verdad debiera ser suficiente para sostener y consolar en toda adversidad. La religión de Cristo revela su verdadero valor al capacitar a quien la posee para triunfar sobre la aflicción. Pone a los apetitos, las pasiones y las emociones bajo el control de la razón y de la conciencia, y disciplina los pensamientos para que fluyan por canales saludables. Y entonces la lengua no quedará abandonada para deshonrar a Dios por medio de expresiones de anhelos pecaminosos.—Testimonies for the Church 5:314 (1885).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 15: “FACTORES EMOCIONALES ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
