UNA PERSONA APASIONADA NO DEBE TRATAR CON LAS MENTES
La carencia de una fe firme y de discernimiento en las cosas sagradas debieran ser causas suficientes para separar a cualquier hombre de la obra de Dios. De la misma manera, el ceder al mal genio, el espíritu rudo y dominador, ponen de manifiesto que quien los posee no debe ser puesto donde tenga que decidir asuntos importantes que afectan la heredad de Dios. Una persona apasionada no debiera tener trato alguno con las mentes humanas. No se le puede confiar la atención de asuntos que se relacionan con los que Cristo compró a un precio infinito. Si se pone a dirigir hombres, herirá y magullará sus almas; porque carece del toque refinado y la delicada sensibilidad que imparte la gracia de Cristo. Su propio corazón necesita ser enternecido, subyugado por el Espíritu de Dios; el corazón de piedra no se ha transformado en corazón de carne.—Testimonios para los Ministros, 261 (1896).
CUALIDADES NECESARIAS PARA COMPRENDER LAS MENTES
(CONSEJOS A UN COLPORTOR)
Hay más dificultades en esta obra que en algunos otros ramos comerciales; pero las lecciones aprendidas, el tacto y la disciplina los capacitarán a ustedes para otros campos de utilidad, donde podrán ministrar en favor de las almas. Los que aprenden en forma muy pobre las lecciones y son descuidados y bruscos al acercarse a las personas, manifestarán la misma falta de tacto y capacidad al tratar con las mentes si entraran en el ministerio.—El Colportor Evangélico, 52 (1902).
ENFRENTAR LOS IMPULSOS, LA IMPACIENCIA, EL ORGULLO Y LA ESTIMA PROPIA
El tratar con las mentes humanas es la obra más delicada que se haya confiado alguna vez a los mortales, y los maestros necesitan constantemente la ayuda del Espíritu de Dios para poder hacer correctamente su trabajo. Entre los jóvenes que asisten a la escuela se encontrará una gran diversidad de caracteres y educación. El maestro hará frente a los impulsos, la impaciencia, el orgullo, el egoísmo, y la estima propia desmedida. Algunos de los jóvenes han vivido en un ambiente de restricción arbitraria y dureza, que ha desarrollado en ellos un espíritu de obstinación y desafío. Otros han sido mimados, y sus padres, excediéndose en sus afectos, les han permitido seguir sus propias inclinaciones. Han disculpado sus defectos hasta deformarles el carácter.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 251 (1913).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 10 : “COMPRENSIÓN”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
