«Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos»
Romanos 13: 11.
Déjenme contarles un problema que he observado. ¡Es necesario cambiar los hábitos de sueño! Ustedes sufren de una grave falta de sueño y eso les provoca ansiedad e irritabilidad. El cerebro elimina toxinas durante la noche, por eso quien duerme poco tiene problemas, tanto físicos como psíquicos». Con estas palabras terminó Allen Frances, catedrático de la Universidad Duke, una entrevista acerca de los trastornos mentales.
Según la Organización Mundial de fa Salud, al menos el 40% de la población mundial padece problemas de insomnio. Se define el insomnio como tardar mucho en conciliar el sueño, despertarse varias veces en medio de la noche o despertarse demasiado temprano, al menos tres veces por semana durante tres meses.
Los estudios confirman que los factores que más predisponen al insomnio son: el estrés, la ansiedad, la depresión, ciertas condiciones médicas, los cambios de ambiente, un fuerte horario de trabajo, malos hábitos de acostarse y levantarse, el consumo de cafeína, nicotina y alcohol, comer tarde en la noche y la edad.
En la Universidad de Chicago, un estudio llevado a cabo con once personas de entre 18 y 27 años que durmieron un máximo de cuatro horas en un período de seis días mostró que el funcionamiento de su organismo era como el de un sexagenario, y que sus niveles de insulina eran semejantes a los de un diabético.
Se entiende como buen sueño dormir unas ocho horas al día. Esto es imprescindible para mantenernos sanos y vivir muchos años. Durante el sueño, todos los órganos son reparados y se realizan funciones importantes para la salud física, mental y emocional.
Para tener un buen sueño, asegúrate de que tu habitación sea cómoda, fresca, oscura y silenciosa. Establece buenas rutinas, como darte un baño relajante antes de acostarte, leer, poner música suave, orar y no exponerte a la pantalla dos horas antes de irte a la cama. Practica ejercicio regularmente y come comida liviana por las noches.
Si bien el sueño fisiológico es muy importante, el adormecimiento espiritual puede traernos la ruina eterna. «Cristo manda constantemente mensajes a los que escuchan su voz. En cada noche de la agonía de Getsemaní, los discípulos que dormían no oyeron la voz de Jesús. A causa de su somnolencia y estupor, no recibieron las evidencias que hubieran fortalecido sus almas para los terribles acontecimientos que se avecinaban» (Elena G. de White. El ministerio de curación, cap. 43, pág. 367).
Cuida del sueño físico para que tengas buena salud y mantente despierta espiritualmente, pues el día de salvación se acerca.
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
