viernes , 17 julio 2026
Notas de Ellen G. White 2025

Booz como redentor

 

Los que aceptan a Cristo como su Salvador personal no son dejados huérfanos, para sobrellevar solos las pruebas de la vida. Él los recibe como miembros de la familia celestial, los invita a llamar a su Padre, Padre de ellos también. Son sus “pequeñitos”, caros al corazón de Dios, vinculados con él por los vínculos más tiernos y permanentes. Tiene para con ellos una ternura muy grande, que supera la que nuestros padres o madres han sentido hacia nosotros en nuestra incapacidad como lo divino supera a lo humano.

En las leyes dadas a Israel, hay una hermosa ilustración de la relación de Cristo con su pueblo. Cuando por la pobreza un hebreo había quedado obligado a separarse de su patrimonio ya venderse como esclavo, el deber de redimirle a él y su herencia recaía sobre el pariente más cercano. Ver Levítico 25:25, 47-49; Rut 2:20 . Así también la obra de redimirnos a nosotros y nuestra herencia, perdida por el pecado, recayó sobre Aquel que era pariente cercano nuestro. Y a fin de redimirnos, él se hizo pariente nuestro. Más cercano que el padre, la madre, el hermano, el amigo o el amante, es el Señor nuestro Salvador. «No temas —dice él—, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te amé: daré pues hombres por ti, y naciones por tu alma». Isaías 43:1, 4 .

Cristo ama a los seres celestiales que rodean su trono; pero ¿qué explicará el gran amor con que nos amó a nosotros? No lo podemos comprender, pero en nuestra propia experiencia podemos saber que existe en verdad. Y si sostenemos un vínculo de parentesco con él, ¡con qué ternura debemos considerar a los que son hermanos y hermanas de nuestro Señor! ¿No deberíamos estar listos para reconocer los derechos de nuestra relación divina? Adoptados en la familia de Dios, ¿no honraremos a nuestro Padre ya nuestra parentela? (El Deseado de todas las gentes, p. 294).

Un motivo de la debilidad espiritual de hoy es la baja estimación que los creyentes en Cristo tienden constantemente a formarse de sí mismos. Cristo pagó un precio infinito por nosotros, y desea que su herencia escogida se valore a sí misma de acuerdo con el precio que él pagó por ella. No defraudéis a Jesús estimándoos en poco. Aprovechad las oportunidades y los privilegios que aumentarán vuestro valor ante Dios; porque aceptando los tesoros de su gracia os haréis preciosos y agradables a sus ojos. La piedad práctica correrá por vuestras vidas como hilos de oro, y cuando Dios contemple vuestra consagración a él, dirá: “Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre”. Isaías 13:12 . Todo el cielo se regocija por el alma humana débil y defectuosa que se entrega a Jesús, y en su fuerza vive una vida de pureza (The Signs of the Times, 22 de octubre de 1896, “The Source of Strength”, párr. 8).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 11: «RUT Y ESTER»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

Matinales relacionados

Para estudiar y meditar

  En los lugares celestiales, “La demanda del Padre celestial”, 1o de...

Un buen final

  El carácter santo de Josué no ostentaba mancha alguna. Era un...

Los peligros de la idolatría

  Por indicación de Josué, se había traído el arca de Silo....

Libres para servir

  La fortaleza de un ejército se mide mayormente por la eficiencia...