<<El que menosprecia el precepto se perderá; el que teme el mandamiento, será recompensado>>. Proverbios 13, 13

Me dolió el corazón ver a esa joven, que apenas comenzaba la vida condenado a morir en poco tiempo. Pálido, delgado, con los ojos llenos de lágrimas. Sentí como si esperase que mis que mis palabras le mostrasen la salida.
Lo abracé y le dije en voz baja: <<Dios te ama mucho. El te ama mucho. El está contigo. No tengas miedo de nada. Confía en El>>.
Cuando el joven salió del Camarín, entró otro joven que había visto lo ocurrido allí y me preguntó: <<EL SIDA, ¿es una especie de maldición divina? >>.
Hay mucha gente que cree que Dios vive creando flagelos y pestes para vengarse o castigar al ser humano por su comportamiento pecaminoso. Pero Dios no es como algunos imaginan.
Lo cierto es que Dios tiene leyes físicas para que el Universo funcione bien. Vamos a imaginar que tengo en las manos un fino objeto de cristal. Una pieza rara y valiosa, única. Si deseo que no se rompa necesito respetar la ley de la gravedad y que no caiga al suelo. Si soy descuidado y la suelto, naturalmente se hará pedazos. ¿Sería justo entonces, que miro al cielo y le dijese a Dios que me está castigando? ¿O será que estoy sufriendo el resultado natural de quebrantar una ley de la naturaleza?
La Biblia declara que Dios es amor, y él en su amor, creó al hombre para vivir y ser feliz. Lo que poca gente sabe, es que la libertad de decidir es parte de la vida y de la felicidad.
Dios podía habernos creado sin la capacidad de decisión, como si fuéramos computadoras programadas para obedecer; pero entonces no hubiéramos sido humanos, sino máquinas.
También podía haber impedido que existiera la posibilidad del mal, pero en ese caso no seríamos libres, sino esclavos del bien; obedeceríamos simplemente porque no existe la posibilidad de desobedecer. Tu y yo somos tan queridos a los ojos de Dios que nos creo con la libertad de elección, y de ahí nuestra tragedia: no sabemos usar nuestra libertad. Queremos llevar la vida a nuestra manera. Y él nos mira y suplica. <<Hijo, no es así te vas a lastimar>>.
Sin embargo nuestro dolor no significa una maldición divina. Dios no se alegra con el sufrimiento humano; al contrario, se angustia cuando escogemos los caminos peligrosos, sufre cuando nos lastimamos, llora cuando tenemos que cargar con resultados de las decisiones equivocadas.
Dios es amor, y tu eres lo más lindo que existe en el mundo. Te creo para vivir, no para morir. El desea que seas feliz.
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón