«Presta suma atención a estos asuntos. Entrégate de lleno a tus tareas, para que todos vean cuánto has Progresado. Ten mucho cuidado de cómo vives y de lo que enseñas. Mantente firme en lo que es correcto por el bien de tu propia salvación y la de quienes te oyen». I Timoteo 4: 15-16, NTV
DIOS NOS HA INSTRUIDO acerca del gran plan de la redención. Debiera ser para nosotros motivo de ferviente gratitud. Las promesas de Dios nunca fallarán si velamos constantemente en oración.Nuestro conocimiento teórico debiera favorecer la espiritualidad de nuestro pensamiento.
Nuestra comprensión de las Escrituras ha de ser práctica. El Señor se complace cuando buscamos conocer su voluntad plenamente. Sus siervos deberían obtener cada vez mayor conocimiento acerca de él. Debieran crecer diariamente en gracia y en comprensión espiritual, fortalecidos con poder de acuerdo con el poder glorioso del Señor. Han de aumentar en eficiencia espiritual, de tal forma que puedan fortalecer al pueblo de Dios.
Dios no pide a los pecadores que entren a su servicio con sus rasgos de carácter naturales, para fracasar ante el universo celestial y ante el mundo. El espíritu de dureza y crueldad, que juzga y condena, ha dejado la huella del enemigo sobre todo. Pero llega la misericordia y deja su fuerte impronta sobre cada plan. El mundo debe ver principios y valores diferentes de los que han sido presentados hasta ahora.
Cristo levantó la cruz. No llama a nadie a fabricar pruebas y cruces para su pueblo. Presenta sus requerimientos delante de sus hijos, y les extiende la invitación: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para yuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga» (Mat. 11:28-30). Si aceptamos su yugo, en nuestra experiencia cotidiana encontraremos el reposo que alcanzan únicamente los obedientes. Cristo invita a todos a que acudamos a él; pero, cuando nos hayamos acercado a él, hemos de poner a un lado nuestros pecados. Todos nuestros vicios y desvaríos, todo nuestro orgullo y mundanalidad, deben ser dejados al pie de la cruz. Él lo requiere así porque nos ama y desea salvamos; no en nuestros pecados sino de nuestros pecados. El que acepta la verdad anhela una transformación, y la luz le llega en brillantes rayos.
La verdad debe ser creída y practicada, porque Cristo asevera que es la Palabra del Dios vivo. Los más brillantes rayos de luz del cielo son arrojados sobre el sendero por el cual Dios requiere que camine su pueblo. Cuando los pecadores aceptan a Cristo como su Salvador personal, perciben la grandeza del don que Dios les ha dado, y manifiestan al Señor su alabanza y gratitud.
La recuperación de las almas que están en el pecado debe ser una gozosa recompensa y un motivo de honra y gloria para Dios.—Manuscrito 44, 4 de junio de 1901, «Instrucción a los creyentes».163 ¿Tendrán algo bueno las contrariedades?«Tranquilo estuvo Moab desde su juventud; sobre sus sedimentos ha estado reposado; no fue vaciado de vasija en vasija ni nunca estuvo en cautiverio. Por eso conservó su propio sabor y no ha perdido su aroma». Jeremías 48: I JOAB NO SABÍA NADA acerca del proceso de refinamiento, y el pueblo progresó muy poco moral y espiritualmente. «Ha retenido su sabor, y no ha variado su aroma» (Jer. 48: 11, RVC).
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Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
