No he visitado todavía ninguna iglesia donde no haya al menos dos personas que estén enojadas entre sí. De hecho, no he encontrado ningún grupo de personas, sea cual sea su vínculo, que no experimenten conflictos y tensiones ya sea abiertamente o detrás del telón. Bien sea un equipo de trabajo de una pequeña empresa, una banda de rock o una buena familia cristiana, solo es cuestión de pasar el tiempo suficiente con ellos para que las tensiones comiencen a aflorar. En esas tensiones prevalece la ira.
DIOS EXPERIMENTA ENOJO FRENTE A LA INJUSTICIA Y LA OPRESIÓN, SINTIENDO IRA POR LOS ACTOS DE CRUELDAD QUE SE REALIZAN CONTRA LOS POBRES Y LOS DÉBILES.
Los sicólogos dicen que la ira y el conflicto no son negativos en sí mismos y que, de hecho, son un componente necesario para que existan relaciones saludables, para madurar y lograr avances sociales. Lo que sucede es que hay que saber manejar de manera saludable los conflictos y la ira para experimentar unas conexiones positivas y madurar y crecer juntos. Podría decirse que hay que encontrar la forma de que nuestra reacción a los conflictos fomente la intimidad, en lugar de alejarnos para siempre.
Pensando en ello, ¿no es Dios quien engarzó la ira en nuestra fisiología humana? Pablo dice: «Si se enojan, no pequen» (Efe. 4: 26). Parece que el apóstol está distinguiendo claramente entre la ira y el pecado; estos son dos elementos separados y diferentes, ya que uno de ellos puede manifestarse sin la presencia del otro.
la palabra griega que se traduce como «ira» es orgiz, que significa «provocar o enfurecer». Es un término que describe una emoción experimentada no solo por nosotros como humanos sino por el mismo Dios. A través del Antiguo y del Nuevo Testamento no es raro ver a Dios experimentar ese intenso estado emocional. A menudo se afirma que Dios experimenta enojo frente a la injusticia y la opresión, sintiendo ira por los actos de crueldad que se realizan contra los pobres y los débiles. Con esto en mente, diríamos que es apropiado enojarse en algunas ocasiones. Esa es una emoción tan válida como la alegría. No obstante, no debemos permitir que el enojo nos convierta en personas dañinas. En cambio, podemos encontrar formas de expresar nuestro enojo de una manera saludable, que contribuya a edificar las relaciones.
PARA COMENTAR
- ¿Qué opinas de los conflictos? ¿Son todos negativos?
- ¿Es posible expresar enojo de una forma saludable? ¿Cómo?
- ¿Estás de acuerdo con la idea de que la ira es una emoción que Dios nos ha dado? ¿Por qué, o por qué no?
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida”
Lección 10: «Pequeños periodos de prueba«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
