Mucha de la intriga y del suspenso del libro de Apocalipsis se asocia a la destrucción del mundo al final de todo: una destrucción que acompaña a la esperanza de que habrá un nuevo estado de cosas. Dios se hace presente y aprieta el botón que dice «Restaurar» luego que el sufrimiento, la opresión, el dolor y la muerte alcancen su demoníaco pináculo.
La nueva Jerusalén representa pureza, vida, gozo y sanidad.
«Soberano santo y fiel, ¿cuándo juzgarás a los habitantes de la tierra y vengarás nuestra muerte?», es el clamor de los sufrientes santos que sin cesar son atacados por Satanás y sus huestes del mal. La respuesta a esta pregunta está en Apocalipsis 21: 2-ó, donde Dios promete no solo dar fin al sufrimiento, sino crear «cielos nuevos y una nueva tierra» donde el mal y sus consecuencias no existirán.
El final del partido de la historia de este mundo tiene dos equipos: Babilonia y la nueva Jerusalén. ¿A cuál de ellos perteneces? Babilonia la grande, la ciudad descrita en Apocalipsis 14: 8, 17: 5 y 18: 21, es el conjunto colectivo mundial de las religiones falsas que Dios rechaza. El objetivo de esta ciudad es desviar engañosamente a todos de la adoración del Dios verdadero. Por otro lado, la nueva Jerusalén representa pureza, vida, gozo y sanidad; la antítesis misma de Babilonia. Cuando aceptas el sacrificio expiatorio de Cristo, te conviertes en un ciudadano de la nueva Jerusalén. ¿Cuándo es que la nueva Jerusalén desciende a la tierra? Dios intervendrá introduciendo la nueva Jerusalén cuando el mal, el caos, la degradación moral lleven al mundo al borde del naufragio. Esta nueva Jerusalén representa el fin de todo sufrimiento (Apoc. 21: 4).
Hoy en día vivimos bajo el cataclísmico gobierno de Babilonia la grande. La confusión se refleja en todo lo que nos rodea: en las cuidadosamente elaboradas ideologías de la nueva era, en las alternativas sexuales, en la exagerada fe en la tecnología, en la fantasía en el arte, en la falta de sensibilidad ante la violencia, en una ética despojada de moral … Francamente, nuestros sufrimientos están lejos de concluir. Según se acerca el fin, también lo hace el tiempo de tribulación. Babilonia en apariencia logrará una grandeza sin precedentes y podría parecer invencible. En este tiempo, nuestra esperanza y nuestra fe deben apoyarse en la idea de que Jesús volverá otra vez. Al final Babilonia caerá, mientras que la nueva Jerusalén descenderá. Jesús, nuestro Señor, lo hará todo nuevo. El mismo Dios enjugará toda lágrima y no habrá más muerte, penas, llanto ni dolor.
¡El final del partido conduce a un nuevo comienzo!
PARA COMENTAR
- ¿A qué ciudad perteneces? ¿A Babilonia la grande o a la nueva Jerusalén?
- Compara las dos ciudades. ¿Qué aborreces de Babilonia y qué anticipas de la nueva Jerusalén?
Komal Nunfelí Swansí, Sílang, Rlípínas
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
1er trimestre 2019 “El libro de Apocalipsis”
Lección 13: «TODO LO HAGO NUEVO«
Colaboradores: Misael Morillo
