miércoles , 24 junio 2026
Devocion Familiar 2018

BAÑO DE RACIÓN

 

Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
S. Juan 17:17

  Mientras viajaba por el interior del estado de Minas Gervais, Brasil, oí la historia de dos hacendados que eran vecinos. Uno se llamaba Chico, y el otro José. Chico tenía una hacienda hermosa, llena de caballos engordados y de pelo brillante, mientras que José tenía los caballos flacos y enfermos. Un día José preguntó a su vecino:
-Dígame, compadre. Si ambos tenemos de la misma tierra, el mismo sol y la misma lluvia, ¿por qué sus caballos son más bonitos que los míos?
-Es por causa del  baño de ración, compadre- fue la respuesta de Chico.
-¿Baño de ración? – preguntó el vecino intrigado -. Yo nunca oí hablar de eso, compadre.
Entonces Chico le explicó pacientemente en qué consistía el baño de ración:
-Usted prepara una ración abundante y deja que los cabellos coman lo que quieran. Entonces, cuando están hartos, con lo que sobró los baña, y verá como en poco tiempo sus caballos estarán hermosos.
José le agradeció por el secreto y comenzó a ponerlo en práctica. Le dio comida a los caballos y en pocos minutos corrió a buscar al vecino.
-No sobró nada de la ración, compadre- le dijo todo afligido.
-Coloque mas- fue la respuesta de Chico.
Media hora después, volvió José.
-No sobró nada, compadre.
-Coloque más- continuó respondiendo el señor Chico-. El baño de ración tiene que ser como para que sobre.
¿Entendiste el mensaje? El secreto no era el baño de ración. El problema de José era la mezquina ración que le daba diariamente a sus caballos.
Cuando el cristiano a veces se siente frustrado, débil y derrotado- cuando se cansa de luchar, sin lograr vivir a la altura de los principios que conoce-, lo que está faltando tal vez sea un poco de «baño de ración». Y aunque esta ilustración sacada del folclore brasileño parece medio fuerte, creo que explica claramente por qué algunos cristianos son​ fuertes, felices y victoriosos, mientras otros viven una vida de constante fracaso.

La única fuente de poder es Cristo. Tenemos que separar diariamente tiempo para pasar con Él. La oración y el estudio de la biblia no tiene poder en sí mismos. El poder viene de Cristo. La biblia y la oración son los medios a través de los cuales mantenemos comunión con el poder que es Cristo, pero, es a través de su palabra como somos santificados. «Nadie vivió como Jesús vivió, porque nadie oró como Jesús oró». El vino para enseñarnos el secreto de su poder.
Al salir para las actividades de este día, ¿por qué no llevar una canción en el corazón y, a través de ella, mantener siempre viva la presencia de Jesús contigo?

#MatinalFamiliar
#MeditacionesDiaria
#RadioJovenAdventista

 

Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por Alejandro Bullón

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