<<Cuando el mensajero hizo mención del Arca de Dios, Elí cayó de su silla hacia atrás, al lado de la puerta, y se desnuca y murió, pues era hombre viejo y pesado. Había sido juez en Israel durante cuarenta años>> 1 Samuel 4:8
¡QUÉ TRISTE FIN para un hombre que Dios había escogido para ser una fuente de inspiración para su pueblo! Elí estaba viejo y cansado: <<Tenía noventa y ocho años de edad y sus ojos se habían oscurecido, de modo que no podía ver>> (ver. 15) Sus hijos habían crecido y estaban vacíos por dentro. No tenían vida espiritual ni respeto por las cosas divinas.
Es verdad que un padre puede educar con amor, firmeza y dedicación a sus hijos y aún así estos, al crecer, no querer saber nada de Dios y su iglesia, haciendo un uso equivocado de la libertad que Dios les dio. Pero en el caso de Elí era diferente. La inspiración mencionada su responsabilidad en la educación equivocada de sus hijos. Nunca debemos confundir tolerancia con paciencia, ni amor con permisividad, ni <<mente abierta>> con liberalismo.
La educación de los hijos requiere padres que busquen diariamente sabiduría, fuerza y gracia en los brazos del Padre. Es preciso estar cimentados en los principios educativos de la palabra de Dios para no ser confundidos por las teorías modernas que corren el peligro de crear una generación de valores fundados apenas en las circunstancias y los sentimientos.
<<La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos>> (La educación, cap. 7 p. 54).
Este tipo de hombres no es fruto del moralismo, de principios sin vida; estos hombres son obras de arte que el Espíritu Santo esta listo a plasmar en la vida de quienes van a Jesús cada momento. Y nosotros, los padres, tenemos una participación importante al enseñar a nuestros hijos la necesidad diaria de Cristo.
Como líderes de la iglesia y como padres, ¿estamos simplemente preocupados en que nuestros jóvenes se porten bien y no salgan de la iglesia? ¿O también procuramos inducirlos a tener una experiencia de vida con Cristo?
Recuerda: En la iglesia es posible aparentar sin tener una experiencia con Jesús, pero es imposible vivir una vida de comunión con Cristo y no permanecer en la iglesia.
¿Cuál debe ser entonces la motivación de nuestro trabajo en favor de los hijos de los jóvenes?
¡La respuesta es tuya!
MatinalFamiliar
#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista
Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
