«Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: «¡Abraham!». «Aquí estoy» —respondió. Y Dios le ordenó: «Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moriah. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré»». Génesis 22: 1-2, NVI
LA FE DE ABRAHAM comenzó a ser probada cuando fue llamado para salir de Harán, dejando a su familia y las tierras sin conocer su destino (Génesis 12: l, 4). Después, el Señor probó su amor por él sobre todas las cosas, y de nuevo su fe fue probada mediante un acto de obediencia: a los noventa y nueve años fueron circuncidados él y toda su gente. A los ciento veinte años, le sobrevino la mayor prueba de su vida: el sacrificio de su hijo, una prueba que, según Elena G. de White «fue mucho más severa que la impuesta a Adán» (Patriarcas y profetas, cap. 13, p. 133). Abraham tenía que ofrecer en sacrificio a su único hijo, el cual había llegado tras muchos años de espera y dificultad.
Cuando recibió la orden del Señor, el patriarca emprendió el camino de tres días para cumplir la voluntad de su Padre celestial. La primera noche, mientras sus siervos y su hijo descansaban, perseveraba en oración con la esperanza de que algún mensajero celestial le indicara que la prueba ya no era necesaria, y que el joven podía regresar sano y salvo. «Pero su alma torturada no recibió alivio. Pasó otro largo día y otra noche de humillación y oración, mientras la orden que lo iba a dejar sin hijo resonaba en sus oídos» (ibíd., p. 129).
Abraham, obedeciendo fielmente al Señor, levantó el altar, colocó la leña y ató a su hijo para ofrecer el sacrificio. Isaac aceptó ser la ofrenda para Dios, pero cuando Abraham levantó el cuchillo para acabar con la vida de su hijo, Dios detuvo su mano. «Todo el cielo presenció, absorto y maravillado, la intachable obediencia de Abraham» (ibíd., p. 133).
Qué bueno sería que pudiéramos manifestar la obediencia de Abraham, y tener fe creyendo que Dios puede hacer lo imposible. Estemos siempre dispuestos a obedecer y a apartarnos del pecado. Pidámosle a Dios que nos ayude a mostrar nuestra fe en él por medio de la obediencia a su voluntad.
#MatinalDeAdultos
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2018
“Fuentes De Vida¨
Por: David Javier Pérez
