<<Pero Jesùs, luego que oyó lo que se decía, dijo al alto dignatario de la sinagoga: «No temas, cree solamente»>> Marcos 5: 36
JAIRO era un hombre rico, poderoso, culto, inteligente y famoso. Tenia patentemente todo lo que un hombre necesita para ser feliz. Pero vía atormentado por un problema que se hacia insoluble a medida que el tiempo pasaba. Su hijita estaba condenada a muerte por la ciencia médica de sus días. No había solución humana ara su estado. El dinero, el poder y la cultura de nada le servía; esta en un hueco sin salida. En ese tiempo andaba por Galilea un hombre llamado Jesús. Multitudes lo buscaban. En su presencia los ciegos vean, los paralíticos andaban, los leprosos eran curados. Todos iban a Jesús con la salud quebrantaba y con los sueños hechos pedazos. Regresaban a su casa en paz y con una nueva dimensión de la vida.Algo en el interior de Jairo le decía que su única esperanza estaba en Jesús. Pero él no podía alimentar esa fe, pues generalmente, los que seguían a Jesús eran ladrones, prostitutas, leprosos y miserables. ¿Cómo él, que era poderoso, inteligente y culto, se juntara con la gente simple y correría detrás de Jesús?
Los días pasaban y la niña entró en estado de coma. Al ver que su hija moría, Jairo no resistió más. Busca a Jesús, cayó a sus pies y le dijo: <<Mi hija está agobiando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y viva>> (ver. 23).
¿Te diste cuenta? Jair no le pide ayuda, no deja el problema en las manos de Jesús, no dice: <<Sea hecha tu voluntad>>. Jairo ordena. Al fin de cuentas, los líderes fueron hechos para dar órdenes, para comandar, para mostrar el camino. Los líderes no se someten, no siguen, no suplican. Pero, en la relación con Jesús, las cosas son diferentes: Tù no eres el mayor cuando mandas, tú creces cuando eres mandado.
Mira a Jairo, de rodillas, queriendo dirigir a Jesús. ¿Pueden los hombres arrodillarse y estar, inconscientemente, diciéndole a Dios como deben ser hechas las cosas? Jesus no discutir con Jairo. Fue con él, pero se demora. y cuando Jesús demora es porque tiene algo mejor para nosotros. La hija de Jairo murió, y ese fue el comienzo de la experiencia que realmente cuenta en la vida de él. Su hija murió, y él renació.
Después de la muerte de la hija, Jairo ya no manda más, es mandado. No dirige más, es dirigido. No es él quien lleva a Jesús por el brazo. Jairo coloca la mano en el brazo poderoso de Jesús y es llevado por él. La hija estaba muerta, pro Jesús entre y la hija resucita, porque él es la vida.
Qué gran día para el líder. Por la mañana siguió a Jesús, buscando una curación. Jesus demora, pero al anochecer le dio una resurrección.
¿Mandar o ser mandado? En el reino de Dios, las cosas son diferentes. Cuando el grano muere es cuando puede renacer transformando en muchos granos; haciéndose pequeño es como se crece; muriendo es como se vive.
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
